Las fases lunares son un ciclo sin fin que siempre se sucede
con la misma periodicidad y orden. El ciclo lunar comprende nueve fases que van
desde la Luna nueva, cuando la vemos
en su máximo esplendor, a la Luna negra,
correspondiente a la última fase visible de la Luna desde la Tierra. El ciclo
del crecimiento cristiano igualmente observa fases que recorren diferentes
momentos y nos guían por circunstancias luminosas y en otras ocasiones,
oscuras. Al igual que las fases lunares son impuestas por Dios, el ciclo del
crecimiento cristiano, también. Hay que crecer a la forma de Dios, no a la
nuestra por la sencilla razón de que Él es la Fuente del crecimiento cristiano.
Pablo otorga a Dios todo mérito.
Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. (1 Corintios 3:6-7)
Para el hombre sin Dios este es el verdadero crecimiento:el
ser humano se ve asimismo erguido y desafiante porque ese es el verdadero
trasfondo de los que tienen su fe puesta en la evolución, es decir, en el
hombre (la religión humanista) ya que…
El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (Salmos 10:4)
O como se expresa en la Nueva Versión Internacional:
El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos. (Salmos 10:4)
Sin embargo, el verdadero crecimiento del cristiano es este:
La verdadera evolución ocurre cuando el
hombre se rinde y se humilla ante Dios. El crecimiento genuino comienza por
rendir nuestra voluntad a la de Dios momento a momento. Las flechas humanistas
apuntan al ser humano como el centro de todo bien, mientras que las flechas del
cristianismo se direccionan hacia Dios como el foco de todo bien.
La vida cristiana se compone de una sucesión continua de
momentos que ayudan a crecer a la estatura de CRISTO. Nuestro crecimiento se va
conformando como las capas de un árbol que lo fortalecen y protegen. El
cristiano debe vivir alerta de todo lo que sucede. De lo contrario, dejamos
pasar oportunidades de crecimiento que Dios preparó para nosotros. Dicho de
otra forma: tengamos las antenas puestas, el wifi conectado y el móvil
operativo, con el fin de ser sensibles al ciclo del crecimiento cristiano.
Querido lector, Jesús desea que crezcas a Su imagen, que
seas como Él. Para ello debes tener fe en la obra salvadora que realizó a tu
favor en la cruz y arrepentirte de tus pecados cometidos contra Dios. Jesús te
llevará a sitios y situaciones que te harán crecer apropiadamente y para lo que
conviene: Su Gloria y tu salvación eterna.
¿Quién hace crecer tu vida?
¡QUE DIOS TE BENDIGA!




