Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 10 de octubre de 2015

El Ojo

Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz. (Lucas 11:33-36)

De las cosas incongruentes que podríamos hacer, está esconder un punto de luz para no ver. Es como coger una silla y sentarse en el suelo; como tener una vajilla nueva para nunca usarla; tener muchos libros porque son decorativos… y más. Vivimos cada vez más en un mundo friki. La extravagancia llega a lugares insospechados… (claro, como cada quién y cada cual pueden hacer lo que les venga en gana…). Recuerdo aquella señora rica que legó toda su fortuna a su muy querido perrito. ¿Legó todo a su perro habiendo tanta necesidad en el mundo? Pero, ¿quiénes somos tú y yo para juzgar eso, en una sociedad tan friki?

Jesús lo tenía claro. La luz es para alumbrar y esconderla era un asunto para gente friki. Él nos da el ejemplo la lámpara escondida para que entendamos una verdad espiritual: ¡Ojo con tu ojo! Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. Es decir, examina el camino por donde andas para ver si es el correcto o el incorrecto. Hay mucho en juego y como todos sabemos, se puede estar sinceramente equivocado. Jesús proclamó a los cuatro vientos que Él era la Luz: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12).

Las tinieblas, según Jesús, son el hecho de no seguirle a Él. Si sigues filosofías humanas, estás en tinieblas; si vives según tus emociones, estás en tinieblas; si vives por lo que otros creen, estás en tinieblas; si vives por las tradiciones, estás en tinieblas; si vives por la religión, estás en tinieblas; si vives por el qué dirán estás en tinieblas… suma y sigue. Solo hay una opción y es seguir a Jesús porque Él, solo Él, es la Luz que disipa las tinieblas y da la luz de la vida. Medita en Jesús y su ofrecimiento de darte Su Luz. Él te ama y siendo Dios Perfecto se hizo hombre para salvarte de la oscuridad de la muerte. Él pagó por nuestros pecados, y ahora tenemos acceso libre al Padre para creer en Su Hijo y arrepentirnos de nuestros pecados. Dios nunca nos rechazará si seguimos a Jesús: la Luz que fue puesta en alto en una cruz, por ti y por mí para alumbrarnos.

Quizá tu luz es oscuridad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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