Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La Tierra Gime

El panorama no pinta bien. El porcentaje de cataclismos de otras épocas con el actual, parece irrisorio. Terremotos, maremotos, volcanes en erupción, huracanes, la atmósfera, cada vez menos protectora de los rayos del sol, las sequías, hambrunas, enfermedades, guerras, divisiones territoriales, etc., se están concentrando en un pequeño lapsus de la actualidad. Creo, con toda seguridad, que todos estos males son una llamada de atención al ser humano. Algo se está fraguando más allá de nuestras narices y percepción sensorial. Muchos no se aperciben de ello. Viven aún confiando en la bondad, el progreso y la ciencia humana.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. (Romanos 8:22)

El gemir de la creación descrito por el apóstol Pablo tiene todo que ver con lo que en el presente estamos experimentando a nivel mundial. Al igual que los dolores de parto anuncian que una nueva vida nacerá, los dolores en la naturaleza y los del ser humano muestran que algo está a punto de ver la luz. Jesús dijo: Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. (Mateo 24:6-8). Todos los acontecimientos descritos por Jesús son el pasillo que conduce a una puerta que dará fin al mundo como lo conocemos hoy.

Llegado el momento, cuando las profecías se cumplan, Jesús regresará como Rey Soberano sobre todas las naciones. Regirá la tierra con justicia. Sus hijos gobernarán junto a Él y el mundo experimentará la realidad de Dios habitando entre ellos. Pero aún no es el fin. El fin llegará en el momento en que Jesucristo juzgue a las naciones que le han rechazado aún viendo Su gloria. “Es necesario que todo esto acontezca”, dice Jesús. Necesario para demostrar que el corazón y la mente del hombre están distanciados de Dios por el pecado. La humanidad se bendice en tiempos de bonanza y maldice a Dios en tiempos de tempestad. Esa es la esencia del pecado: ponerse en lugar de Dios. Si quieres salvarte de la quema cree en Jesucristo y arrepiéntete de tus pecados. No hay otro escape para lo que ha de venir.

¿Oyes el gemir?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 16 de septiembre de 2017

Dos Más Dos, Cuatro

George Orwell, en su novela 1984, describe un mundo dominado por el gobierno donde el Gran Hermano los vigila las 24 horas del día. Sus doctrinas se resumen en estas tres máximas: La guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza. Por lo tanto, nos encontramos en una sociedad esclava, donde no existe el libre pensamiento. Por así decirlo, es la cultura del contrasentido lo que han creado los poderosos. El contrasentido se haya en obligar a creer que guerra es paz, libertad es esclavitud e ignorancia es fuerza. Resumiendo, dos más dos no son cuatro, es otra cosa dictada por el Gran Hermano.

Orwell, en su ficción, no estuvo desacertado. No estoy diciendo que fuese un profeta, un iluminado ni nada por el estilo, sino más bien que reflejó el comportamiento histórico de la humanidad y su propio tiempo. Me imagino que pensó “si esto ocurrió en el pasado y ocurre hoy, ocurrirá en el futuro”. Un amigo me comentó hace pocos días que el mundo está basado en relaciones, y tiene toda la razón. El lado oscuro de las mismas es intentar manipular hasta el extremo de que nuestra voluntad sea hecha anulando al otro. ¿Quién de nosotros no sea ha observado a sí mismo intentando manipular y gobernar al de al lado? Si somos honestos reconoceremos afirmativamente nuestra tendencia innata a ejercer dominio sobre los demás.

El marido intenta manipular a su esposa, y viceversa. Los hermanos se manipulan unos a otros. Un amigo desea que su amigo piense como él. Los jefes quieren manejar a sus empleados, y viceversa. Los gobernantes hacen lo mismo con los ciudadanos. En el fondo subyace el complejo de dios que todos llevamos dentro y que aflora por medio de buscar que las personas hagan nuestra voluntad haciendo creer que dos más dos no son cuatro, es otra cosa.

¿Qué nos intentan hacer creer hoy los manipuladores? Tres doctrinas: Aberración sexual es libertad. Abortar es dominio. Gobernar es educar. Toda tendencia sexual es buena porque hace al ser humano libre y los que piensan diferente son perseguidos y ridiculizados. El aborto es un derecho donde se ejerce el dominio del fuerte sobre el débil. Los gobernantes se arrogan el derecho de qué pensar, qué decir y qué hacer dentro de lo políticamente correcto. Resumiendo, dos más dos no son cuatro, es otra cosa. Lo triste es que cada día se suman más individuos a este pensamiento irracional.

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

El hombre, en su busca incesante de la verdad, ha errado el camino infinidad de veces. La medida de la verdad no es el hombre, es Dios. Jesús plantea que se puede llegar objetivamente a conocer la verdad, es decir, que la ansiada verdad existe. Jesús también asevera que esa verdad hace libre al que la conoce. Lo que sucede es que no se busca en la dirección correcta. Para hallar la verdad hay que permanecer en la Palabra de Jesucristo, o lo que es lo mismo, creer en Sus Palabras. Esa permanencia demostrará que somos sus discípulos o seguidores reales, llegando a conocer la verdad que liberta.

Creer en Jesús es la verdad que liberta. Querido lector, hay que creer en Jesús no en las palabras de hombres que hoy piensan esto y mañana aquello. Somos seres volubles y manipulables. El único valor que no se deprecia es Jesucristo. Él vino a morir por tus pecados y los míos pagando por ellos en una cruz. La muerte que nos correspondía a nosotros la sufrió Él amorosamente para que pudiésemos tener paz con Dios. Indaga en la Biblia, busca a Dios, arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesús. Él no te fallará ni te manipulará, sino que recibirás gozo, paz y amor genuinos.

Dos más dos, cuatro, volverá a tener sentido pleno.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 9 de septiembre de 2017

El Más Pecador

Reconocer es la base del cambio. Con algunas enfermedades ocurre que algún miembro del cuerpo pierde sensibilidad y esto causa dolencias porque el sistema nervioso no reconoce el dolor. Si no reconocemos las cosas que están mal en nuestras vidas estamos mostrando insensibilidad. El caso extremo son aquellas personas que creen saberlo todo y creen que todo lo hacen bien. No reconocer las propias carencias es muestra de insensibilidad.

En la actualidad hay muchos recursos de autoayuda en las diferentes redes sociales que intentan “educarnos” para que avancemos como personas en las cuestiones de administrar el tiempo, los recursos, el ocio, los sentimientos, la salud, etc. Dejando a un lado la cuestión de si esas herramientas son de más o menos calidad, no sirven para nada si no hay un reconocimiento previo de una carencia en algún área de la vida. Un ejemplo: Si se es desordenado pero se es “feliz” así, no se reconocerá la importancia del orden, y así en cada ámbito del quehacer diario.

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1 Timoteo 1:15)

El apóstol Pablo se dio perfecta cuenta de su necesidad más imperiosa y fue humilde haciendo el cambio. Así de sencillo. Reconocer entra en el ámbito de la humildad cuando lleva al cambio genuino. Pablo reconoció el tamaño de su pecado colocándose a la cabeza de la fila de los pecadores. Indiscutiblemente no conoció a Hitler pero si lo hubiese conocido, no hubiese cambiado su posición en la cola de pecadores, manteniendo el primer lugar.

Si no reconocemos que somos pecadores y nos arrepentimos creyendo en Jesús, no hay salvación posible. Jesús no salva a los que se creen perfectos. Jesús salva a los que reconocen el tamaño infinito de su pecado y se ponen a la cola de los pecadores para recibir perdón del mismo Dios. El cielo está lleno de pecadores que han reconocido sus carencias y han recibido por fe la salvación de Jesucristo al creer que Él es la única esperanza y solución. La cruz donde murió Cristo es una carta de reconocimiento de Dios en cuanto a nuestra necesidad de salvación.

Ponte a la cola.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 2 de septiembre de 2017

Tristeza Existencial

Cuando me refiero a tristeza no hablo de depresión profunda. Depresión profunda es un estado de tristeza muy elevado. Cuando escribo sobre tristeza es en el plano del vivir diario. No quiero ponerme en el lugar de los filósofos porque no lo soy. Lo que sí puedo ponerme es en el lugar de mi experiencia cuando simplemente me siento triste. Los médicos dirían que la tristeza es por causas exteriores e interiores y esto es solo una forma de explicar el asunto. Hay una tristeza existencial que todos en algún momento hemos o vamos a tener. La palabra propósito tiene todo que ver con ello, me atrevo a afirmar. Algunos científicos dirían que nuestra vida es una consecuencia directa del azar pero eso ha llevado a que la tristeza existencial se multiplique aún más.

Todos, no solo deseamos, sino que también necesitamos llenar de propósito la vida. De lo contrario la existencia carece de significado, o por lo menos, siempre quedan huecos vacíos. Cualquiera puede mostrar la  faz más radiante de cara a la galería y luego, en su soledad, mostrar amargura en el rostro. Nuestros momentos solitarios muestran realmente lo que hay en lo más hondo del ser. ¿Cómo se está llenando la vida de propósito? ¿Con lo efímero o lo eterno?, es el razonamiento a que quiero llegar. Los que se jactan de vivir el momento sin importarles el futuro (por lo menos lo dicen de boca para afuera) parece que han resuelto bien el asunto (habría que ver sus vidas en un microscopio y se vería que no es oro todo lo que reluce). El caso es que de una u otra forma necesitamos tener un propósito.

Yo encontré ese propósito en algo exterior a mí. Fuimos creados para cumplir con un objetivo, por lo tanto, no somos el objetivo per se. La meta que debemos priorizar para cumplir con el propósito no es de este mundo. Muchos buscan en su interior la luz que les dé la paz tan ansiada y lo único que consiguen es ver como enemigos de esa paz quebradiza el mundo que los rodea. Por eso algunos optan por aislarse de la sociedad. El verdadero propósito de la vida del ser humano proviene de Dios que lo creó. Fuimos Su especial invento y, como cualquier inventor que se precie, creó con un fin en mente: Que el hombre disfrutara de la intimidad con Dios por sobre todas las cosas...

…pero el ser creado decidió que se estaba perdiendo otras formas de disfrutar la vida y cumplir con su propósito alcanzando la felicidad. A partir de este punto sin retorno vivimos en el mundo caído que vemos. ¡Hay esperanza! Si algo quiero es acabar con la tristeza existencial. Dios envió a Su Hijo a restablecer esa intimidad perdida y volver a conciliar  a Dios con Su creación especial, el hombre. En una cruz Jesús pago la deuda de nuestros pecados s Su Padre y desde entonces la gracia divina se ha extendido a todo la humanidad, a ti y a mí. Solo cree en Jesús y hallarás que hacer la voluntad de Dios es Su propósito más elevado para ti. Descubrirás que…

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmos 40:8)

El propósito verdadero.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!