Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 24 de junio de 2017

El Secreto del Éxito

“El secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho”. La frase anterior se atribuye al cómico Groucho Marx que con su sentido del humor mordaz y directo refleja lo que esta sociedad, en general, conceptúa como éxito: Parecer es ser. Es decir, la teatralidad o simulación tienen los mismos efectos exitosos que la genuina sinceridad y honestidad. Por lo tanto, si te falla una estrategia, puedes elegir la otra. Tristemente el camino de la mentira y la inmoralidad es por donde transitan muchos…

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8)

Las prisas son malas consejeras del éxito. Con demasiada frecuencia un ascenso rápido es símil de malas prácticas y la Biblia nos traza el camino a seguir para el éxito bien entendido: Hacer de la Palabra de Dios nuestra forma de expresión, nuestra meditación constante y nuestra práctica de vida. El resultado será el éxito o como lo expresa la Biblia: Prosperarás y todo te saldrá bien. Aquí aplicaría eso de “dime con quién andas y te diré quién eres” cambiándolo por “dime con quién te llenas y te diré quién eres”. Es muy fácil ser exitoso a la manera que nos prescribe la sociedad porque estamos inmersos en ella. Es muy difícil ser exitoso a la manera que nos aconseja la Palabra de Dios porque la gran mayoría la desconoce por completo.

Cuando Jesús vino a vivir entre nosotros nos mostró que Él era la Palabra de Dios hecha carne. Sí, la Palabra de Dios es una Persona y esa Persona es Cristo. Todo lo que Dios produce es vida y Su Palabra no iba a ser menos. El secreto del éxito, parafraseando el texto de nuestra meditación sería: Nunca se apartará de tu boca Jesucristo, sino que de día y de noche meditarás en Él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que Él ha dicho; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Si no se aparta de tu boca Jesucristo es que lo amas. Si meditas constantemente en Él serás sabio. Si pones en práctica Sus Palabras serás obediente. El resultado: Éxito como Dios manda. Jesús demanda de ti que lo ames, busques Su sabiduría y le obedezcas. No hay mayor éxito que ese en esta vida que nos catapulta a la eternidad con Dios.

RECUERDA: Jesús pagó por tus pecados en una cruz para que tuvieses oportunidad de éxito real. Mientras que Su sacrificio nos pareció un descalabro para Dios fue un éxito total. Todo el éxito de este mundo se apaga en la tumba. El que busca a Jesucristo tendrá éxito eterno.

¿Buscas tú a Jesucristo?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de junio de 2017

Rabiosa Actualidad

“Escrito está” es una de las frases conocidas de la Biblia. Con esa afirmación se quiere dar base y respuesta a determinadas cuestiones para aclararlas y determinar lo que Dios enseñó sobre diferentes asuntos. Jesús usó la expresión para recordar al pueblo, y al propio Satanás, las palabras vertidas en el Antiguo Testamento. La Biblia enseña la verdad de Dios, advierte sobre la maldad, aconseja cómo vivir y condena la injusticia, entre otros. La esencia del corazón humano cambió desde que pecó en Edén, por lo tanto, la Biblia es como el periódico que compramos hoy y que nos sumerge en la más rabiosa actualidad, enfrentándonos, a modo de espejo, con nuestro verdadero rostro.

No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. (Deuteronomio 16:19)

El libro de Deuteronomio se escribió aproximadamente en el 1410 antes de Cristo pero sigue estando de rabiosa actualidad. Dios da al pueblo Su Ley para que vivan conforme a lo recto y justo. Se me viene la imagen a la mente de una sesión del senado o el congreso donde se abra cada sesión con las palabras de Deuteronomio 16:19. Todos se ponen de pie como signo de respeto a la autoridad de la Palabra de Dios y el presidente de la cámara lee enfáticamente el texto: “No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. Afirmo que no vendría nada mal recordar, sesión tras sesión, a aquellos que nos dirigen estás palabras que recuerdan que se tuerce el derecho, todos no son iguales ante la ley, los pagos en “B” están a la orden del día y tanto sabios como justos pueden caer en las fauces del soborno. La Biblia está de rabiosa actualidad.

La tendencia del hombre está encaminada al mal desde que nace hasta que muere. Todos los estratos de nuestra sociedad dan fe de ello. Sí, parece ser más escandaloso cuando la corrupción nos golpea desde las altas cumbres, pero también nos golpea de igual forma desde las bajas laderas. En la Biblia queda claro que “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:10-11). Es por esa razón que Dios buscó al hombre por medio de Su Hijo Jesucristo. Estamos tan desesperadamente perdidos y corrompidos que no percibimos nuestra propia necesidad de salvación. A Dios gracias por Su amor que abrió el camino para poder ser restaurados. El sacrificio de Jesús en la cruz pagó por tus pecados y los míos. Ya Dios nos da Su favor, ya las puertas del cielo están abiertas para todos los que crean en Jesucristo.

La Biblia es actual.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de junio de 2017

El Mejor Deseo

Una de las cosas que recibimos de los demás con mayor agrado y felicidad es sus deseos de bienestar y protección hacia nosotros. Es como cuando vemos en la escena de una película a un padre proferir palabras de apoyo y ánimo a su hijo, afirmándole: “Estoy contigo para lo que pase porque te amo”. He de reconocer que ante escenas tan emotivas en muchas ocasiones los actores consiguen que fluyan lágrimas de mis ojos. De forma más profunda y real Dios pide a Aarón, y con ello a las nuevas generaciones de sacerdotes, que bendigan de forma especial a Su pueblo Israel, con las siguientes frases:

“Que el SEÑOR te bendiga y te proteja. Que el SEÑOR sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el SEÑOR te muestre su favor y te dé su paz”. (Números 6:24-26)

Examinando a vuelo de pájaro lo que conocemos como la bendición sacerdotal, en este caso tan especial, no es importante quien lo dice, sino de parte de quien viene. Es bueno siempre recibir de las personas que nos rodean y amamos sus mejores deseos de bendición. En este caso la bendición viene del corazón amoroso y misericordioso de Dios. El Ser más grande del universo, el Creador de todo lo que existe, incluyendonos a ti y a mí, desea bendecirnos, protegernos, sonreírnos, tener compasión de nosotros, favorecernos y darnos Su paz.

¿Por qué un Dios tan excelso quiere bendecirnos a tales extremos si le hemos fallado con nuestros pecados? Es sencillo de entender: Estamos necesitados de ser bendecidos porque de lo contrario viviremos vidas contrarias a los verdaderos deseos de bendición de Dios, es decir, no alcanzaremos Su bendición, Su protección, Su sonrisa, Su compasión, Su favor y Su paz. ¿De qué forma alcanzamos que Dios proclame Su bendición sobre nosotros? CREYENDO EN SU HIJO JESUCRISTO. La bendición tiene un nombre: JESUCRISTO quien pagó por nuestros pecados en una cruz para bendecirnos con la bendición más grande que el ser humano pueda recibir: SER PROCLAMADOS HIJOS DE DIOS. ¿Hay alguna bendición más grande? Por lo tanto, cree en Jesús y serás salvo.

Creer trae bendición.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de junio de 2017

Médiums y Espiritistas

Desde los albores de la humanidad el hombre ha recurrido a los poderes ocultos para conocer el futuro por medio de médiums y espiritistas. Desde entonces hasta el presente una caterva de ocultistas se han hecho famosos debido a los medios de comunicación que amplifican sus artes oscuras y ponen de manifiesto que, aunque el ser humano niega a Dios, no reniega de un mundo espiritual y busca su influjo en lo satánico, a sabiendas, es decir, voluntariosamente.

No te contamines al recurrir a los médiums o a los que consultan con los espíritus de los muertos. Yo soy el SEÑOR tu Dios. (Levítico 19:31)

La Biblia advierte a todos aquellos que se acercan a consultar a médiums y espiritistas que acabarán contaminándose. Todos los que preguntan o atienden los consejos de estos personajes infectados de lo oculto, médiums y espiritistas, acabarán pagando un precio muy alto por sus prácticas. Conozco un caso cercano en el cual los espíritus de las tinieblas le pidieron que matase a su hijo. En ese momento se le abrieron los ojos y buscó a Dios reconciliándose con Él. Parece ser que todo marcha bien y en un principio son seducidos como el burro que va detrás de una zanahoria. Más tarde esos espíritus satánicos van tomando el control de la persona incauta y se cobran un gran precio. A veces el propio suicidio de la persona al intentar escapar de sus fauces.

Hay un solo antídoto para escapar definitivamente de estos poderes de las tinieblas: JESUCRISTO. Él nos mostró cuál fue el propósito de vivir entre nosotros: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor (Lucas 4:18-19). Los que buscan a los médiums y espiritistas caen en la trampa satánica más elemental y se convierten en cautivos, ciegos y oprimidos. Pero Jesús, por medio de pagar sus delitos contra Dios por sus pecados, sufrió el castigo que nosotros merecíamos en una cruz para libertarnos del cautiverio, devolvernos la vista y liberarnos de la opresión de esos poderes que operan contra Dios mismo intentando llevar al infierno a todos aquellos que caen en sus dominios. Arrepiéntete de tus pecados, cree en Jesucristo y serás liberado de la angustia.

¡Huye!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!