Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 10 de junio de 2017

El Mejor Deseo

Una de las cosas que recibimos de los demás con mayor agrado y felicidad es sus deseos de bienestar y protección hacia nosotros. Es como cuando vemos en la escena de una película a un padre proferir palabras de apoyo y ánimo a su hijo, afirmándole: “Estoy contigo para lo que pase porque te amo”. He de reconocer que ante escenas tan emotivas en muchas ocasiones los actores consiguen que fluyan lágrimas de mis ojos. De forma más profunda y real Dios pide a Aarón, y con ello a las nuevas generaciones de sacerdotes, que bendigan de forma especial a Su pueblo Israel, con las siguientes frases:

“Que el SEÑOR te bendiga y te proteja. Que el SEÑOR sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el SEÑOR te muestre su favor y te dé su paz”. (Números 6:24-26)

Examinando a vuelo de pájaro lo que conocemos como la bendición sacerdotal, en este caso tan especial, no es importante quien lo dice, sino de parte de quien viene. Es bueno siempre recibir de las personas que nos rodean y amamos sus mejores deseos de bendición. En este caso la bendición viene del corazón amoroso y misericordioso de Dios. El Ser más grande del universo, el Creador de todo lo que existe, incluyendonos a ti y a mí, desea bendecirnos, protegernos, sonreírnos, tener compasión de nosotros, favorecernos y darnos Su paz.

¿Por qué un Dios tan excelso quiere bendecirnos a tales extremos si le hemos fallado con nuestros pecados? Es sencillo de entender: Estamos necesitados de ser bendecidos porque de lo contrario viviremos vidas contrarias a los verdaderos deseos de bendición de Dios, es decir, no alcanzaremos Su bendición, Su protección, Su sonrisa, Su compasión, Su favor y Su paz. ¿De qué forma alcanzamos que Dios proclame Su bendición sobre nosotros? CREYENDO EN SU HIJO JESUCRISTO. La bendición tiene un nombre: JESUCRISTO quien pagó por nuestros pecados en una cruz para bendecirnos con la bendición más grande que el ser humano pueda recibir: SER PROCLAMADOS HIJOS DE DIOS. ¿Hay alguna bendición más grande? Por lo tanto, cree en Jesús y serás salvo.

Creer trae bendición.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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