Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Navidad 2017 (3) - Privilegio Luminoso

Año tras año el tiempo de adviento nos recuerda que somos seres privilegiados. Si echamos un simple vistazo a nuestro alrededor encontramos que la belleza nos rodea, belleza que en muchas ocasiones hemos afeado intentando poner de nuestra parte. Además, aún podemos respirar oxígeno que nos posibilita la vida, aunque en algunas ciudades ya cueste hasta respirar. En muchos lugares se disfruta de libertad para decir y pensar, y la contrapartida es que en otros tantos sitios se penaliza dicha libertad. A nuestros países considerados libres ya está llegando a ser frágil la libertad por causa de los movimientos de gays y lesbianas en su intento de imponer sus parámetros de pensamiento. No soy profeta pero lo conseguirán. Lo cierto es que aunque privilegiados corrompemos aquello que tocamos. Sí, adviento nos recuerda nuestros privilegios pero también nos recuerda nuestras miserias.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. (Juan 1:9)

La última parte del versículo anterior nos recuerda que la Luz verdadera vino a nosotros. Esta acción de Dios, por medio de Jesucristo haciéndose carne, nos privilegia. Que Jesús habitase entre nosotros para alumbrarnos apunta a nuestra ceguera. En el Edén tuvimos todos los privilegios que el hombre jamás soñó pero se perdieron (los perdimos) por causa de nuestro pecado. Al igual que nos estamos cargando todo lo bello de la creación de Dios defenestramos a Dios de nuestras vidas por el hecho de desobedecerlo. Cristo nos habla de que hay algo que arreglar con Dios para volver a ser seres realmente privilegiados.

Ahora bien, el asunto que hay que arreglar entre tú y Dios Jesús lo reparó muriendo en una cruz. Él pagó por ti y por mí porque nosotros no podíamos haberlo hecho. Nuestros pecados han sido saldados y solo falta que confiemos en que el sacrificio de Cristo es suficiente para salvarnos eternamente. Querido lector, no tienes que hacer sacrificios pues Jesús ya los hizo por ti; no tienes que adherirte a una religión se llame como se llame pues el Cristianismo no es una religión, sino una relación íntima con Dios; no tienes que guardar ritos neuróticos sino vivir como Jesús lo hizo, en obediencia a Su Padre. Por lo tanto, solo arrepiéntete de tus pecados ante Dios y ten fe (confía) en que Jesús, solo Jesús, te puede salvar.

Adviento es la Luz que vino.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 9 de diciembre de 2017

Navidad 2017 (2) - Luz Para Todos

Todo se dispone a subir de precio a finales de año para que el nuevo año nos “regale” bolsillos más estrechos porque ya no se necesitarán tan amplios, pues no hay mucho que meter en ellos, económicamente hablando. La luz, el gas, la basura, el agua y la mala gestión económica de nuestros gobernantes se ceban con los susodichos bolsillos del contribuyente, tú y yo. En este mundo no se halla de forma natural lo gratuito. Es más, tendemos a desconfiar de lo gratis por, al menos, dos razones. Primera razón: “Si es gratis no puede ser bueno”. Segunda razón: “Si es bueno no puede ser gratis”.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. (Juan 1:9)

Las cuestiones que verdaderamente importan no están al alcance de una chequera. El amor no se puede comprar, la paz no es una ganga, la vida solo nos atrevemos a quitarla, la libertad no se encuentra ni El Corte Inglés… ¡La salvación eterna tampoco! Ningún multimillonario de este mundo puede pagarla. ¿Por qué? Nosotros no somos generadores de amor, paz, vida, libertad o salvación. El generador de todo ello y más es Jesucristo. Él trajo la Luz que alumbra a todo hombre de forma gratuita, como las cosas realmente valiosas que no nos ha costada nada pero podemos disfrutarlas.

Dios, por medio de Jesucristo, quiere alumbrar tu mente y corazón. Todo hombre, es decir, la humanidad al completo tiene el privilegio de entender el mensaje del evangelio. El evangelio es Dios hecho carne a través de Jesucristo. No es una idea, es Cristo. El reto de estas navidades: Date la oportunidad de confiar en la Luz que Jesús te ha dado y comienza a seguirle poniendo tu confianza (fe) en Él. Reconoce tus pecados y arrepiéntete de ellos.

Jesús, a lo largo de la historia, ha dejado un buen reguero de personas que han recibido Su Luz y le han seguido pagando el precio por ser luz de la Luz. Cuando Jesús te da Su Luz te conviertes en luz para otros. Jesús dijo a los cristianos: Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:14-16). El costo de la Luz de Cristo es gratuito para ti. A Él le costó la vida en una cruz para darte el amor, la paz, la vida, la libertad y la salvación que merecen la pena y no se pierden. Seguirás en tinieblas si sigues la corriente de la sociedad que vive de espaldas a la Luz.

La verdadera Luz es gratis.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 2 de diciembre de 2017

Navidad 2017 (1): El Cielo Sin Luz

En mi infancia no era de extrañar que la luz se fuese por causa de un apagón de la central eléctrica o por fundirse el plomillo. Cuando el apagón se producía de noche, cosa que recuerdo como lo habitual, todos íbamos a buscar las velas preparadas para estos casos de urgencia. Casi era una aventura encontrarlas pues de un apagón a otro ‒solían no distanciarse mucho el uno del otro‒, se nos olvidaba el sitio donde las habíamos guardado. Cuando pasado un buen rato volvía la luz, la recibíamos con alegría. No es lo mismo la tenue luz de las velas que la brillante luminosidad de la luz eléctrica.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. (Juan 1:9)

Un buen día el cielo se quedó sin luz. Se produjo el apagón esperado porque ya estaba dispuesto que así debía ocurrir. Por lo tanto, no hubo sobresaltos ni caras de sorpresa ni ángeles corriendo en busca de unas velas preguntándose dónde las habían guardado. Por un tiempo el cielo sufrió un apagón, no por impago a Endesa ni por un corto circuito ni siquiera por la negligencia de algún operario que se equivocara en el color del dichoso cablecito. Simplemente el cielo se quedó sin luz porque así estaba establecido desde la eternidad.

Si la Luz verdadera, la que nos alumbra, vino a este lugar del universo podemos estar muy alegres, como en mi infancia al volver a disfrutar de la luz, porque tenemos la oportunidad de ver. El cielo se apagó por un tiempo para que la humanidad fuese alumbrada con el que es la Luz verdadera: JESÚS. Qué privilegio más grande que Jesús nos visitase con Su luz. Él es la Luz inagotable y gratuita. No es que Él traiga la luz, nos diga dónde encontrar la luz o simplemente, nos alumbre el camino. ¡No! ¡Él es la Luz!

Jesucristo vino con la misión de alumbrar nuestras mentes y corazones revelando el amor del Padre por cada uno de nosotros. Treinta y tres años después de encenderse Su luz en la tierra Jesús se ofreció sacrificando Su vida por nosotros en una cruz con el fin de encender las nuestras. Recuerda, querido lector, navidad significa que el cielo se quedó sin Luz para que tú y yo fuésemos iluminados por Aquel que es la Luz: JESÚS. Es mi mejor deseo hacia ti que en estas navidades te alumbre Cristo, la Luz del mundo, para que te rindas ante Él con arrepentimiento de tus pecados y comiences a confiar, eso es la fe, en Su Luz Verdadera.

Ahora hay Luz.


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 25 de noviembre de 2017

La Maldad Mueve El Mundo

En uno de los paseos de esta semana hacia el trabajo vi una pintada en la acera que venía a decir, más o menos: “Valora los valores”. Ese era el sentir aunque no recuerdo la frase exacta. Dejando pasar que el que escribió dicha frase se saltó el valor de “no hagas en la calle lo que no harías en tu casa”, la frase que escribió en el suelo tiene su enjundia. En una época en la que parece ser que cada cual tiene sus valores propios este pensamiento a pie de calle llama la atención.

“La maldad mueve el mundo”, me dijo ayer un conocido. Su experiencia profesional le ha llevado a esta creencia personal. En una sociedad donde no se valoran los valores tradicionales como familia, respeto a la vida, Cristianismo, etc., no es extraño que la maldad mueva el mundo. Me sorprendió su respuesta y aunque no se considera cristiano ha llegado a la misma conclusión que la Biblia expone: la maldad mueve al mundo. La siguiente lista engloba de forma perfecta las formas en que la maldad se manifiesta en ti y en tu vecino:

Por pensar que era una tontería reconocer a Dios, él los abandonó a sus tontos razonamientos y dejó que hicieran cosas que jamás deberían hacerse. Se llenaron de toda clase de perversiones, pecados, avaricia, odio, envidia, homicidios, peleas, engaños, conductas maliciosas y chismes. Son traidores, insolentes, arrogantes, fanfarrones y gente que odia a Dios. Inventan nuevas formas de pecar y desobedecen a sus padres. No quieren entrar en razón, no cumplen lo que prometen, son crueles y no tienen compasión. Saben bien que la justicia de Dios exige que los que hacen esas cosas merecen morir; pero ellos igual las hacen. Peor aún, incitan a otros a que también las hagan. (Romanos 1:28-32)

Es increíble que Dios se interesase por un mundo movido por la maldad. La maldad surgió primariamente del deseo de ser como Dios y arrebatarle el puesto. Por eso cayeron Satanás, Adán, Eva, tú y yo. Cada decisión y acción que tomas sin tener en cuenta a Dios es una demostración de tu maldad… de mí maldad. Las decisiones que tomas alejado de Dios dan como fruto final el pecado que está tan vívidamente descrito en el texto bíblico anterior. Dale un repaso honesto y te verás reflejado. A Dios gracias por Su interés en nosotros aunque nosotros no tuviésemos interés en Él. Al enviarnos a Jesucristo abrió las puertas para que aquellos que reconocen su maldad (no la del vecino) puedan reconciliarse con Dios, con ellos mismos y con el vecino. Jesús murió en una cruz para que la ira de Dios contra los malvados fuese satisfecha. Aprovecha, querido lector, porque la oportunidad algún día dejará de existir y las puertas del cielo se te cerrarán.

¿Qué mueve tu mundo?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 18 de noviembre de 2017

La Diferencia

A menos que sean muy sutiles, las diferencias se hacen notar de forma muy clara. Todos nos habremos encontrado intentando hallar las diferencias que se nos propone entre dos imágenes. Algunas de esas diferencias son fáciles de encontrar y otras resultan difíciles de encontrar. El número de diferencias suele ir en consonancia con la dificultad del reto. Mientras que unos ojos ven primero unas diferencias, otros encuentran otras. El caso es que no todo el mundo tiene agudizado el sentido de la vista para resolver estos “traba ojos”. Si las diferencias materiales nos cuestan, hay que ver las espirituales que tendemos a pasarlas inadvertidas. La Biblia nos ayuda a discernir, no entre dos imágenes, sino entre dos personas: el justo (nótese que no se dice el bueno) y el malo.

Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. (Malaquías 3:18)

Dios dice que el justo existe y el malo también y nos da la clave para discernir con claridad cuál es la diferencia entre uno y otro. La diferencia es solo una: EL SERVICIO. Estás equivocado si pensaste que la diferencia es la santidad moral porque nadie es santo moralmente hablando. Estás equivocado si pensaste que la diferencia estriba en ser bueno o intentar hacer lo mejor. Recuerda que se habla del justo en contraste con el malo, por lo tanto, ante Dios no somos buenos. ¿Qué quiere decir Dios al mencionar el servicio como la diferencia entre el justo y el malo? El justo vive para Dios y el malo para él. El justo busca agradar a Dios y el malo agradarse a él mismo.

Jesús es el Gran Siervo. En una ocasión afirmó: Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:28). ¿Vives para servir a Dios o para que te sirvan? Esa es la diferencia entre un cristiano y uno que no lo es. ¿Por qué alguien decide servir a Dios y rehusar otro tipo de servicio? Porque ha tenido un encuentro con Jesús que ha dado Su vida en rescate por él. La cruz que padeció Jesucristo es el mayor acto de servicio por la humanidad que se ha dado en la historia. Cristo murió en rescate de todos los malos para hacer justos a todos aquellos que decidan servirlo. Tu primer acto de servicio es confesar tu pecado ante Dios y creer en Jesús. Después Dios te dirá que debes hacer por medio de Su Palabra, la Biblia.

La diferencia es obvia.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 11 de noviembre de 2017

Hacia Dónde Mirar

Un controlador aéreo tiene que estar concentrado en la pantalla que tiene delante para observar lo que está sucediendo en el cielo. De ello depende la vida de miles de personas que viajan de un lado al otro del globo terráqueo. Muchos desplazamientos se dan a la vez y todos ellos los puede visualizar en un abrir y cerrar de ojos. El controlador aéreo está preparado ante cualquier incidencia por leve que esta sea. No me extraña que ante una huelga de estos profesionales las compañías aéreas se echen a temblar. Sin personas que miren al cielo no se puede volar de forma segura. Me imagino que el siguiente versículo de la Biblia puede ser su mejor eslogan:

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3:2)

A los cristianos se nos aconseja mirar al cielo con el fin de estar orientados a lo verdaderamente importante y trascendente. En el momento que miras a las cuestiones de la tierra “un avión se estrella”. Somos responsables de lo que ocurre debajo de las plantas de nuestros pies y para controlar que no haya incidentes indeseables hay que mirar hacia arriba, donde se hallan las respuestas. Si las personas mirásemos más al cielo y menos a la tierra seguro que algunos de los males que nos azotan como el hambre, la injusticia, los abortos, el lobby gay y la corrupción a todos los niveles, por poner unos pocos ejemplos, dejarían de existir o por lo menos serían atajados justamente. La gente, en general, no haya respuestas y soluciones porque no mira al cielo.


Hubo alguien que se permitió mirar a la tierra porque al hacerlo cumplía los objetivos del cielo: JESUCRISTO. Él vino a nosotros para enseñarnos hacia dónde mirar. De hecho, cuando murió en una cruz escenificó lo que estoy tratando de compartir. Jesús fue alzado de la tierra al cielo para que nuestra mirada se elevase por encima de nuestras cabezas y de esa forma encontrar las respuestas. Cuando miro al cielo veo a Jesús tendiéndome una mano amorosa y diciéndome “Yo soy hacia donde debes mirar”. Querido lector, mira a Jesús. Él tiene las respuestas a tus dudas e inquietudes. Solo Él tiene las respuestas a tus dudas e inquietudes.

¿Hacia dónde estás mirando?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 4 de noviembre de 2017

Luminosidad

Creo haberlo comentado antes pero viene al caso repetir nuevamente el comentario y es que desde septiembre u octubre comienzo a pensar en las fiestas navideñas. Simplemente me ocurre eso porque es un buen tiempo para recordar que Dios se hizo hombre en Jesús y, de camino, aprovechar para poner música al precioso mensaje de esperanza que entraña la natividad. Realmente es la fecha del año que más me gusta disfrutar.

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1 Juan 5:20)

Esta mañana pude comprobar una vez más como algunos viven de forma especial la navidad pero desconocen que ella apunta a la cruz. Sí, la Navidad apunta al sufrimiento. Jesucristo no se hizo uno de nosotros para que un buen día comiésemos hasta reventar y cantásemos villancicos vacíos del mensaje profundo del evangelio. JESÚS SE HUMANÓ PARA MORIR. La luminosidad de las calles, los vestidos suntuosos, la alegría del momento y el consumismo exacerbado intentan apagar la verdad del sufrimiento de Cristo.

¿Es una alegría que Dios se hiciese humano? ¡Sí! Pero el gozo mayor lo consiguió Jesús cuando triunfó en la cruz resucitando de la muerte. ¡ALELUYA, Y MIL VECES ALELUYA! Cree en Aquel que se acercó un feliz día para salvarte de las ataduras de tu pecado. Arrepiéntete ante Aquel que sufrió la cruz por amor a ti y te da acceso a la eterna salvación. Como se puede ver la Navidad está relacionada a la Pasión. La primera nos trae a Jesús y la segunda nos salva en Jesús. Muchos siguen disfrutando con Su venida pero no disfrutan de Su salvación. ¡Es una pena!

La luminosidad real proviene de la cruz.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 28 de octubre de 2017

Celebramos la Reforma

El próximo 31 de octubre se celebra el 5º Centenario de la Reforma Protestante. El 31 de octubre de 1517 el fraile agustino Martin Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg alentado por el estudio profundo de las Sagradas Escrituras. Por eso celebramos la Reforma Protestante como el resurgimiento y vuelta a las Escrituras, la Palabra de Dios. La Biblia, traducida a los diferentes idiomas vernáculos, trajo una nueva luz que se expandió a todas las áreas de la sociedad y que ha brillado, dejando su huella indeleble, en nuestro incipiente siglo XXI.

La educación se abrió camino ante la oportunidad de aprender a leer de primera mano la Biblia. La ciencia se expandió de tal forma que aún hoy bebemos de sus fuentes. El trabajo fue dignificado hasta tal punto que daba lo mismo ser un humilde labriego o un alto dignatario, pues ellos daban gloria a Dios por igual con sus respectivas labores. La economía vio el nacimiento de los bancos asentando las bases para un mejor aprovechamiento de los recursos y un justo trato mercantil. Por primera vez en la historia destacó la primacía de la ley frente al despotismo: la ley gobierna aun sobre las instituciones y no al contrario. La mentira deja de ser un pecado venial para considerarse el pecado capital y la propiedad privada es, por fin, respetada. Dado que el ser humano necesita de cierto control se efectúa la separación de poderes con el fin de defenderse contra la posible corrupción de las instituciones.

La música es parte activa de esta revolución espiritual. El coral luterano, que como su propio nombre indica fue creado por el reformador Martin Lutero, fue la expresión musical de todo aquello que se estaba fraguando gracias al renacimiento de las Escrituras. El coral es una composición sencilla que a veces usaba melodías populares, estaba compuesto a cuatro voces, el texto escrito en alemán y su textura homofónica. La razón de esta nueva forma musical salta a simple vista: el propósito del coral luterano se centra en que todos los fieles puedan exaltar a Dios en igualdad de condiciones y en su lengua materna.

¿Qué descubrió Lutero en la Palabra de Dios para ser impulsado a intentar reformar la iglesia a la que pertenecía? La enseñanza que recibió de sus meditaciones a la luz de la Biblia se resumieron en las “cinco solas”. Sola Escritura, Solo Cristo, Sola Fe, Sola Gracia, y Solo Gloria a Dios.




Sola Escritura devuelve a la Palabra escrita de Dios el lugar que le corresponde como autoridad máxima para el cristiano. La Biblia debe estar en manos de todos, independientemente del estatus social porque “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” 2 Pedro 1:20.

Solo Cristo evidencia que el único camino posible para la salvación es Jesucristo. No hay ningún atajo o senda que nos facilite el acceso al Padre, fuera de Jesús. Él mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6.

Sola Fe clarifica que la única fe que salva es creer en Cristo y Su sacrificio en la cruz por los pecados de toda la humanidad. Las Escrituras manifiestan que “a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12.

Sola Gracia declara que la salvación es un don inmerecido que el hombre recibe de Dios. Por medio de los méritos personales nadie puede “ganar el cielo”, ya que, como la propia Biblia declara: “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:23.

Solo Gloria a Dios manifiesta el fin de la salvación que recibimos por medio de Cristo. Los cristianos han de glorificar a Dios por Su salvación, dando testimonio de Sus virtudes y carácter. El apóstol Pedro dice a los creyentes: “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9.


Si quieres ser salvo de la condenación que pende sobre ti deja que la Biblia te enseñe sobre tu pecado, la reconciliación con Dios, Cristo sea tu camino, verdad y vida, la fe en Cristo te reconcilie con el Padre, la gracia te haga desistir de intentar relacionarte con Dios por méritos propios y tu vida será un fiel reflejo de la gloria de Dios. 

¡El conocimiento de la Biblia trae luz!

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 21 de octubre de 2017

Compasión

¡Qué preciosos ejemplos nos dejó Jesús! La Biblia está lleno de ellos. Pensando en qué escribiros hoy abrí la Biblia y comencé a leer este conocidísimo relato:

Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala. (Mateo 15:32-39)

Si resumo lo que Jesús hizo en esta historia me viene a la cabeza la palabra congruencia, es decir, sintió, actuó y solucionó. Sintió compasión, actuó resolviendo los impedimentos y solucionó la necesidad de las personas en un punto específico, en este caso, el hambre. Jesús se compadece de nosotros, resuelve los impedimentos para darnos lo que necesitamos y nos suministra de aquello que realmente carecemos. Tres preguntas: ¿Por qué se compadece Jesús de nosotros? ¿Qué impedimentos resuelven Su compasión? ¿Cómo Su compasión provee lo necesario?

Esta historia apunta al evento más decisivo para la humanidad: la muerte expiatoria de Jesucristo, o en otras palabras, la muerte que Cristo sufrió para librarnos del sufrimiento y la muerte eterna que merecemos. En la cruz, Jesús llevó al extremo Su compasión por ti y por mí, resolviendo lo que impedía que tuviésemos libre acceso al Padre por culpa de nuestros pecados y, por último, proveyendo lo necesario para que toda la humanidad, tú y yo incluidos, pudiese salvarse de la condenación eterna. Cree en Jesús para recibir la salvación sin demora. Mañana puede que se haya acabado la provisión y Jesús ya no esté.

Las cestas están a rebozar.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 14 de octubre de 2017

Educación y Cultura

¿Por qué se sigue defendiendo que la solución de los problemas sociales pasa por la educación y cultura de las personas? Si eso fuera una verdad las personas que nos dirigen desde el Congreso y el Senado serían nuestro máximo ejemplo de civismo, pues se supone que su nivel educativo y cultural les hace comportarse dignamente, y por desgracia, están muy lejos de ser considerados un ejemplo social. Encuentro que postularse en pro de la educación y cultura como la panacea a los males humanos es, como poco, una falacia porque los datos muestran que no es así. Es más, lo que puede ser educado y culturalmente plausible en un país es una aberración en otro. Los que defienden a capa y espada esta postura educativa-cultural deben ir cambiando la cantinela.

Soy realista: Todo lo que el ser humano toca termina pudriéndose. Al principio se puede comenzar con buenas intenciones, lo cual también se puede poner en tela de juicio, y al final, las buenas intenciones se convierten en puro egoísmo. El caso es que aún no conocemos la realidad del corazón humano, o por lo menos, queremos pasar por alto ese conocimiento de que estamos inclinados al mal. Lo segundo me parece lo correcto debido a que cada uno sabe lo que está bien y lo que está mal, aunque el pecado en ciertos casos se haya permitido en la ley. ¡Hasta la ley acaba corrompiéndose debido a la interpretación del egoísmo humano!

…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. […] Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:32, 36)

Jesús no habla de educación y cultura como la respuesta a la necesidad humana. Él nos enseña sobre dos asuntos: verdad y libertad. En resumen, Jesucristo nos dice que al conocer Su Palabra seremos libres porque, en definitiva, la Verdad es Él mismo. La Verdad que libera es el conocimiento de Jesucristo y no la educación y cultura humana porque esta es cambiante día a día, sin embargo, la Verdad de Cristo no cambia. Siempre ha sido igual. Él mismo dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mateo 24:35). Querido lector, seguir aferrado a las verdades relativas de nuestros semejantes solo conduce al modelo de sociedad en el cual estamos inmersos. Modelo que dista muchísimo de los que aún creen en que la educación y la cultura son la respuesta. Solo Cristo nos da la respuesta que necesitamos: Él pago por nuestros pecados para que pudiéramos ser salvos y libres de toda culpa delante del Padre en una cruz. Cree en Él, arrepiéntete de tus pecados y conocerás la Verdad que liberta: JESUCRISTO.

Educación y cultura versus Verdad y Libertad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 7 de octubre de 2017

Divide y Vencerás

La máxima “Divide y vencerás” está de moda. Está de moda no porque se esté usando dicha frase para explicar lo que está sucediendo con las tendencias separatistas de un sector de la sociedad, está de moda porque es la realidad de lo que está ocurriendo. La división debilita a todas las partes implicadas. Lo que podemos observar a nuestro alrededor se puede extrapolar a un nivel personal: cada persona sufre un “Divide y vencerás” interno. Cuando se unen muchas personas en pro del separatismo social solo muestran una característica de su división interna.

Pero Jesús, dándose cuenta de que querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey, se retiró de nuevo a la montaña él solo. (Juan 6:15)

Jesucristo no estaba dispuesto a seguir la tendencia separatista de aquellos que querían hacerlo Rey a la fuerza. Su misión no era escalar en el mundo de la política, Su misión era cambiar el mundo de la política. El Rey de todo lo que existe vino a nosotros para unir los pedazos rotos del corazón dividido del hombre. Divide y vencerás es una máxima satánica, por consiguiente, Jesús no estaba por la labor de seguirle el juego a Satanás. Ante las imposiciones y deseos pecaminosos de la humanidad Jesús huye.

El único cambio que puede verdaderamente satisfacer a la humanidad es una relación directa con Jesucristo. Los cambios sociales en pro de lo justo son necesarios y plausibles, no seré yo quien diga lo contrario. Lo que sí digo es que sin esa relación íntima con Jesús es imposible alcanzar la justicia social de forma real y duradera. Solo hace falta examinar someramente lo que está pasando a nivel social para darse cuenta de lo alejados que andamos en el tema de lo justo.

Este año se celebra el quinto centenario de la Reforma Protestante que, gracias al redescubrimiento de la Biblia, trajo beneficios a todos los estamentos sociales. Las diferencias son obvias si comparamos el progreso de los países que abrazaron la Reforma y los países que se anquilosaron en la llamada Contrarreforma. La gran diferencia: Obedecer la Palabra de Dios trae bendición para todos. España es un país dividido porque vive en las antípodas de las Escrituras. En honor al mal llamado progreso se han aprobado leyes contrarias a la voluntad divina y esto está trayendo división a todos los niveles. Es tiempo de hacer balance comprobando que no lo estamos haciendo bien por nuestros méritos propios y, humildemente pedir perdón a Dios por nuestros pecados contra Él y poniendo nuestra confianza en Jesucristo.

¡España, vuélvete a Dios!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 30 de septiembre de 2017

Rezar Una Novena

Hasta ayer no sabía lo que era rezar una novena. No soy católico, por lo tanto, no estoy obligado, por así decirlo, a saberlo. El caso es que llamó mi atención la conversación telefónica que una señora mantenía con otra señora por el móvil justo a mi espalda. Ella, la que estaba a espaldas mía, convencía a la otra de las bondades de rezarle a, literalmente, una imagen de la virgen. “La virgen tiene muchos nombres, pero es una sola”‒afirmaba a su amiga al otro lado del móvil. Prosiguió diciendo “Yo estoy rezando una novena para recibir algo”. Me rechinaron los oídos pues el “yo hago para que Dios me dé” está totalmente en contra del espíritu de la Biblia.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9)

No hay absolutamente nada que podamos hacer para que Dios se mueva por nosotros. A Dios no le impresiona lo más mínimo nuestro pavoneo, es más, ni siquiera los necesita. ¿Realmente esa señora cree que por hacer un sacrificio de nueve días de rezos Dios obrará el milagro? Por desgracia, sí lo cree. Dios no atiende a lo que sale por los labios si el corazón está muy lejos de Él. Se puede ser sincero, yo no dudo que esa señora lo sea, pero se puede estar sinceramente equivocado. Ese es el caso de esta buena mujer sinceramente devota.

Dios solo atiende a las personas que previamente han creído en Jesucristo confiando en Él como Salvador y Señor. Ese es el punto de inflexión que mueve el corazón de Dios a escuchar nuestras oraciones y lo hace por amor al sacrificio de Su Hijo en la cruz en defensa nuestra. Ningún mérito humano ya se a actos de bondad, rezos, sacrificios, experiencia, habilidad, títulos, etc., pueden comprar el favor de Dios. Solo Jesús pudo comprar el favor de Dios con Su sangre vertida en la cruz en pago por nuestros pecados. Cree en Jesucristo y estudia la Biblia en ella encontrarás la verdad, librándote de la superchería de las vanas repeticiones.

Ora a Dios directamente.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 23 de septiembre de 2017

La Tierra Gime

El panorama no pinta bien. El porcentaje de cataclismos de otras épocas con el actual, parece irrisorio. Terremotos, maremotos, volcanes en erupción, huracanes, la atmósfera, cada vez menos protectora de los rayos del sol, las sequías, hambrunas, enfermedades, guerras, divisiones territoriales, etc., se están concentrando en un pequeño lapsus de la actualidad. Creo, con toda seguridad, que todos estos males son una llamada de atención al ser humano. Algo se está fraguando más allá de nuestras narices y percepción sensorial. Muchos no se aperciben de ello. Viven aún confiando en la bondad, el progreso y la ciencia humana.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. (Romanos 8:22)

El gemir de la creación descrito por el apóstol Pablo tiene todo que ver con lo que en el presente estamos experimentando a nivel mundial. Al igual que los dolores de parto anuncian que una nueva vida nacerá, los dolores en la naturaleza y los del ser humano muestran que algo está a punto de ver la luz. Jesús dijo: Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. (Mateo 24:6-8). Todos los acontecimientos descritos por Jesús son el pasillo que conduce a una puerta que dará fin al mundo como lo conocemos hoy.

Llegado el momento, cuando las profecías se cumplan, Jesús regresará como Rey Soberano sobre todas las naciones. Regirá la tierra con justicia. Sus hijos gobernarán junto a Él y el mundo experimentará la realidad de Dios habitando entre ellos. Pero aún no es el fin. El fin llegará en el momento en que Jesucristo juzgue a las naciones que le han rechazado aún viendo Su gloria. “Es necesario que todo esto acontezca”, dice Jesús. Necesario para demostrar que el corazón y la mente del hombre están distanciados de Dios por el pecado. La humanidad se bendice en tiempos de bonanza y maldice a Dios en tiempos de tempestad. Esa es la esencia del pecado: ponerse en lugar de Dios. Si quieres salvarte de la quema cree en Jesucristo y arrepiéntete de tus pecados. No hay otro escape para lo que ha de venir.

¿Oyes el gemir?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 16 de septiembre de 2017

Dos Más Dos, Cuatro

George Orwell, en su novela 1984, describe un mundo dominado por el gobierno donde el Gran Hermano los vigila las 24 horas del día. Sus doctrinas se resumen en estas tres máximas: La guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza. Por lo tanto, nos encontramos en una sociedad esclava, donde no existe el libre pensamiento. Por así decirlo, es la cultura del contrasentido lo que han creado los poderosos. El contrasentido se haya en obligar a creer que guerra es paz, libertad es esclavitud e ignorancia es fuerza. Resumiendo, dos más dos no son cuatro, es otra cosa dictada por el Gran Hermano.

Orwell, en su ficción, no estuvo desacertado. No estoy diciendo que fuese un profeta, un iluminado ni nada por el estilo, sino más bien que reflejó el comportamiento histórico de la humanidad y su propio tiempo. Me imagino que pensó “si esto ocurrió en el pasado y ocurre hoy, ocurrirá en el futuro”. Un amigo me comentó hace pocos días que el mundo está basado en relaciones, y tiene toda la razón. El lado oscuro de las mismas es intentar manipular hasta el extremo de que nuestra voluntad sea hecha anulando al otro. ¿Quién de nosotros no sea ha observado a sí mismo intentando manipular y gobernar al de al lado? Si somos honestos reconoceremos afirmativamente nuestra tendencia innata a ejercer dominio sobre los demás.

El marido intenta manipular a su esposa, y viceversa. Los hermanos se manipulan unos a otros. Un amigo desea que su amigo piense como él. Los jefes quieren manejar a sus empleados, y viceversa. Los gobernantes hacen lo mismo con los ciudadanos. En el fondo subyace el complejo de dios que todos llevamos dentro y que aflora por medio de buscar que las personas hagan nuestra voluntad haciendo creer que dos más dos no son cuatro, es otra cosa.

¿Qué nos intentan hacer creer hoy los manipuladores? Tres doctrinas: Aberración sexual es libertad. Abortar es dominio. Gobernar es educar. Toda tendencia sexual es buena porque hace al ser humano libre y los que piensan diferente son perseguidos y ridiculizados. El aborto es un derecho donde se ejerce el dominio del fuerte sobre el débil. Los gobernantes se arrogan el derecho de qué pensar, qué decir y qué hacer dentro de lo políticamente correcto. Resumiendo, dos más dos no son cuatro, es otra cosa. Lo triste es que cada día se suman más individuos a este pensamiento irracional.

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

El hombre, en su busca incesante de la verdad, ha errado el camino infinidad de veces. La medida de la verdad no es el hombre, es Dios. Jesús plantea que se puede llegar objetivamente a conocer la verdad, es decir, que la ansiada verdad existe. Jesús también asevera que esa verdad hace libre al que la conoce. Lo que sucede es que no se busca en la dirección correcta. Para hallar la verdad hay que permanecer en la Palabra de Jesucristo, o lo que es lo mismo, creer en Sus Palabras. Esa permanencia demostrará que somos sus discípulos o seguidores reales, llegando a conocer la verdad que liberta.

Creer en Jesús es la verdad que liberta. Querido lector, hay que creer en Jesús no en las palabras de hombres que hoy piensan esto y mañana aquello. Somos seres volubles y manipulables. El único valor que no se deprecia es Jesucristo. Él vino a morir por tus pecados y los míos pagando por ellos en una cruz. La muerte que nos correspondía a nosotros la sufrió Él amorosamente para que pudiésemos tener paz con Dios. Indaga en la Biblia, busca a Dios, arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesús. Él no te fallará ni te manipulará, sino que recibirás gozo, paz y amor genuinos.

Dos más dos, cuatro, volverá a tener sentido pleno.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 9 de septiembre de 2017

El Más Pecador

Reconocer es la base del cambio. Con algunas enfermedades ocurre que algún miembro del cuerpo pierde sensibilidad y esto causa dolencias porque el sistema nervioso no reconoce el dolor. Si no reconocemos las cosas que están mal en nuestras vidas estamos mostrando insensibilidad. El caso extremo son aquellas personas que creen saberlo todo y creen que todo lo hacen bien. No reconocer las propias carencias es muestra de insensibilidad.

En la actualidad hay muchos recursos de autoayuda en las diferentes redes sociales que intentan “educarnos” para que avancemos como personas en las cuestiones de administrar el tiempo, los recursos, el ocio, los sentimientos, la salud, etc. Dejando a un lado la cuestión de si esas herramientas son de más o menos calidad, no sirven para nada si no hay un reconocimiento previo de una carencia en algún área de la vida. Un ejemplo: Si se es desordenado pero se es “feliz” así, no se reconocerá la importancia del orden, y así en cada ámbito del quehacer diario.

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1 Timoteo 1:15)

El apóstol Pablo se dio perfecta cuenta de su necesidad más imperiosa y fue humilde haciendo el cambio. Así de sencillo. Reconocer entra en el ámbito de la humildad cuando lleva al cambio genuino. Pablo reconoció el tamaño de su pecado colocándose a la cabeza de la fila de los pecadores. Indiscutiblemente no conoció a Hitler pero si lo hubiese conocido, no hubiese cambiado su posición en la cola de pecadores, manteniendo el primer lugar.

Si no reconocemos que somos pecadores y nos arrepentimos creyendo en Jesús, no hay salvación posible. Jesús no salva a los que se creen perfectos. Jesús salva a los que reconocen el tamaño infinito de su pecado y se ponen a la cola de los pecadores para recibir perdón del mismo Dios. El cielo está lleno de pecadores que han reconocido sus carencias y han recibido por fe la salvación de Jesucristo al creer que Él es la única esperanza y solución. La cruz donde murió Cristo es una carta de reconocimiento de Dios en cuanto a nuestra necesidad de salvación.

Ponte a la cola.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!