Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 12 de agosto de 2017

Dolor

El dolor es al mismo tiempo inhumano y necesario. Inhumano por el grado de desesperanza al que se puede llegar, si no se puede atajar y necesario porque nos advierte de la gravedad del padecimiento que nos está aquejando. El dolor hace que las personas que lo padecen se vuelvan lo que no son involuntariamente. No se puede vivir en constante dolor sea físico, síquico o espiritual. El caso es que, de una forma u otra, todos hemos experimentado o experimentaremos alguno de estos tres dolores. El dolor físico es el más detectable de los tres, pues afecta a nuestro cuerpo. Le sigue el dolor síquico debido a que se puede, de cierta forma, medir por el comportamiento de las personas, manifestándose desde tristeza leve a grandes trastornos afectivos y mentales.

La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió. En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse. (Génesis 3:6-7)

El dolor espiritual es el más desconocido de los tres por ser el más obviado. En un mundo donde el materialismo es el pan nuestro de cada día el espíritu es desatendido flagrantemente. Se dedica mucho a la paliación del dolor y a buscar nombre a cada trastorno síquico, pero nada se sabe, o por lo menos, no se tiene en cuenta, el dolor espiritual. La Biblia una vez más nos da la respuesta del origen de todo tipo de dolor. El dolor tiene su causa primera en el ser humano, pues este decidió voluntariamente transgredir la Ley espiritual y natural que Dios sabiamente había impuesto. Los humanos desde antaño creemos que por nosotros mismos hallaremos un estatus mejor y terminamos intentando, como Adán y Eva, arreglar el asunto con unas simples hojas de higuera, cuando el problema es más profundo debido al destrozo físico, síquico y espiritual que nos hemos causado debido a nuestra torpeza de miras. El fruto de nuestro desatino: EL PECADO que nos separa de Dios y causa de todo dolor.

Y el SEÑOR Dios hizo ropa de pieles de animales para Adán y su esposa. (Génesis 3:21)

Es difícil entender, y aún más aceptar, que el culpable del dolor humano en todas sus esferas, es el propio hombre. Dios no se queda impávido ante nuestra necesidad de atajar el dolor. Él no usa de hojas de higuera, sino que mata a un animal a ojos de ellos y les cubre con su piel para tapar la vergüenza que sentían por haber despreciado la sabiduría divina. Ante grandes males, grandes remedio, nos enseña el refrán. Ante el gran mal del pecado humano Dios salió al rescate con un gran remedio: JESUCRISTO. Él vino a nosotros a tapar nuestro dolor y vergüenza de una vez y para siempre salvándonos del dolor más fuerte: la separación de Dios. Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón» (Génesis 3:15). Jesús hirió de muerte a Satanás y este solo le hizo una pequeña herida cuando murió en la cruz para salvarnos. Cristo salió victorioso y la muerte derrotada. Tan solo cree en Jesús, querido lector.

Pon remedio a tu dolor espiritual.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de agosto de 2017

Distinguiendo IV

Ahora nos ocuparemos del personaje clave en esta historia.

La actuación de Dios
           
El salmista pone a Dios donde debe estar: 

Primero: Dios es trascendente y no tiene mucho que ver con nosotros, excepto, lo que Él quiere tener que ver con nosotros. Me explico: Dios se halla en el lugar más privilegiado del universo, Su Santo Templo (11:4a). El Templo es Su lugar de adoración y ninguno hombre puede acceder a la adoración que Dios merece y nadie puede alcanzar Su grado de santidad. Dios no comparte con Su creación la adoración que esta le debe y Su especial santidad que conlleva la perfección a grados inimaginables para justos y malos. En ese sentido Dios no tiene nada que ver con nosotros, seamos justos o malos. Lo contrario, la adoración al hombre no es adoración, es idolatría. La santidad distingue a Dios.

Segundo: Dios se halla sentado en Su Trono, gobernando (11:4b). El trono es símbolo de gobierno y Dios no ha dejado ni por un momento de gobernar. Está sentado en Su Trono como muestra evidente de Su autoridad. Autoridad que ningún ser creado podría ejercer jamás pues Dios tampoco comparte Su soberanía. En este otro sentido, Su Señorío, Dios no tiene nada que ver con nosotros, seamos justos o malos. Lo contrario, la sumisión al hombre déspota no es autoridad, es tiranía. La autoridad distingue a Dios. Una vez que se deja claro que Dios es superior a lo humano, en santidad y autoridad, David, compositor de ambos salmos, nos habla de lo que Dios hace o va a hacer con justos y malos.

El Dios Santo y Gobernante ve y examina a los justos y a los malos (11:4c). Dios actúa mostrando que nada escapa a Su interés y control. Dios conoce todas las partes, siendo así, entre otras cuestiones, que está capacitado para tomar parte como juez, dando un veredicto y haciéndolo cumplir. Ahora voy a ser más escolástico presentando una tabla de contraste que resume el resultado del juicio de Dios sobre justos y malos.

Dios prueba al justo (11:5a) - Dios aborrece a los malos (11:5b)
Dios premiará al justo (11:7)  - Dios castigará a los malos (11:6)
Dios salvará al justo (12:5) - Dios destruirá a los malos (12:3)

Dios prueba al justo al igual que a los malos pero aborrece a estos últimos. Dios premiará al justo dejando mirarle cara a cara. Dios castigará a los malos con grandes calamidades. Dios salvará al justo de la opresión. Dios destruirá a los malos debido a su habla mentirosa y engreída. Dar la recompensa a los justos o dar el castigo a los malos por sus actuaciones, distingue a Dios.

Los últimos tres versículos del Salmo 12 nos ofrecen un broche de oro como final basado en las promesas divinas.  Las promesas del SEÑOR son puras como la plata refinada en el horno, purificada siete veces. Por lo tanto, SEÑOR, sabemos que protegerás a los oprimidos; los guardarás para siempre de esta generación mentirosa, aunque los malvados anden pavoneándose y se alabe el mal por toda la tierra. (Salmos 12:6-8). Dios cumplirá Sus promesas hechas a los justos (12:6). El Señor los protegerá de los malos aunque se pavoneen y se prefiera el mal en todo el mundo (12:7-8).
           
La película “El gran debate” nos muestra como un grupo de estudiantes universitarios, liderados e inspirados por su maestro Melvin B. Tolson, aprendieron a sostener argumentos lógicos, confrontarlos y defenderlos en debates. De esa manera, sus aprendices empezaron a destacar y a competir con otras escuelas, atravesando las odiosas barreras sociales existentes en el año 1935. Para motivarlos les hacia responder a las siguientes preguntas:

‒ ¿Quién es el Juez?
‒El Juez es Dios
‒ ¿Por qué es Dios?
‒Porque Él decide quién gana o no. No mi oponente.
‒ ¿Quién es tu oponente?
‒Él no existe.
‒ ¿Y por qué él no existe?
–Porque nada más es una voz contraria a mi verdad.

¡Exacto! Habla con la verdad.

¿Es Dios tu fuente de la verdad?


¡QUE DIOS OS BENDIGA!

sábado, 29 de julio de 2017

Distinguiendo III

La actuación del malo

El malo, en la Biblia, es lo opuesto al justo. El malo es aquel que es contrario a la justicia de Dios de forma consciente, al punto de llegar a odiar a Dios y a los justos, los cristianos. Por consiguiente, el malo es el pecador que sigue esclavizado a su naturaleza caída, viviendo al margen de la ley de Dios.

El malo actúa usando sus armas contra los justos (11:2). La descripción nos hace percibir una trama muy bien pensada y meditada. El malo es muy consciente de su maldad. Ni siquiera desea el protagonismo, por eso su ardid lo lleva a cabo en “lo oculto” donde nadie lo ve. Sus flechas van destinadas a los “rectos de corazón”, es decir, los justos. El Cristianismo está en el punto de mira del malo. Cuando quieren quitar a Dios de la ecuación se acogen a la ciencia inventando la evolución, que no es otra cosa que ningunear a Dios y al ser humano. Cuando ven que con esas no pueden, se acogen a los sentimientos volubles de la humanidad, inventando la ideología de género que promueve el “no me siento bien con mi cuerpo”. De igual forma ningunean a Dios y al ser humano que tiene la imagen de Dios. Son camaleónicos en esencia. Usar sus armas contra los justos distingue al malo.

Además, el malo actúa mintiendo a todos de forma aduladora e  hipócrita (12:2). Hace mucho que la mentira quedó como un pecado venial. Un pecadillo sin importancia. Socialmente está bien visto pues de esa forma todos quedan bien con todos, aunque se odien a muerte y no se puedan ver. Cuando menos lo espera el justo se encuentra con un puñal clavado en la espalda de alguien que momentos antes lo había ensalzado exageradamente. Las mayores puñaladas las he recibido de personas que me reían las gracias de forma ostentosa, para al cabo de un tiempo experimentar su odio y rechazo. Preferible es oír la verdad, en amor, que las risas del que te odia. El malo por definición odia al justo, por consiguiente, hará todo lo posible con sus palabras para ganarlo y después desecharlo. Valerse de la mentira aduladora e hipócrita distingue al malo.

Otra característica que distingue al malo es su uso de la libertad de expresión con libertinaje (12:4). En la NTV se lee «Mintamos todo lo que queramos —dicen —. Son nuestros los labios; ¿quién puede detenernos?». Ver una sesión parlamentaria, una entrevista televisiva o una simple opinión callejera, venga de quien venga, tiene tintes libertinos. No hay cortapisas morales para lanzar opiniones. “Si no sé algo, lo invento”, como dirían los pedantes. El malo miente de forma consciente y pretenciosa. Consciente porque sabe que es mentira, y se cree su propia mentira. Pretenciosa porque desea arrastrar a todos con su mentira, especialmente a los justos. El libertinaje mentiroso distingue a los malos.

Una aclaración: Los justos a veces se comportan como los malos pero ellos, a diferencia de los malos, buscan el perdón y la restauración. Recapitulando: El uso de sus armas ocultas, la mentira aduladora e hipócrita y el libertinaje sin fronteras contra el justo, distingue al malo. ¿Veis la diferencia? El justo pide salvación para el malo y el malo pide perdición para el justo.

¿Eres tú como el malo?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 22 de julio de 2017

Distinguiendo II

Aunque la sociedad, llevada por las tendencias ideológicas del momento, se empeña en igualarnos a todos y acabar con, no solo la cultura, sino, además, con la biología, la Biblia sigue distinguiendo o diferenciando entre tres actores. De hecho, esta es la verdadera lucha que se inició con el pecado de Adán y Eva influenciados por la ideología satánica que nos metió en la cabeza que podíamos ser iguales a Dios. Estos tres protagonistas son el justo, el malo y Dios. El justo puede ser hombre o mujer, el malo puede ser hombre o mujer y Dios, solo puede ser Dios. Distinguidos los protagonistas, los salmos leídos nos ayudan a reconocer cada uno de ellos, de forma inequívoca, por su manera específica de actuar.

La actuación del justo

El justo, en la Biblia, es aquel que practica la justicia divina en un primer estadio. En una segunda etapa el justo es aquel a quien se le imputa o atribuye la justicia de Jesucristo por la fe. El hombre pecador es hecho justo por la fe en Jesucristo. No es de extrañar, por lo anteriormente dicho, que la primera forma de actuación que se resalta en el justo es la confianza en Dios que mantiene (Salmos 11:1a). El justo tiene una fe genuina en Dios. ¿Qué es una fe genuina? Una fe genuina es aquella que tiene como objeto a Dios. ¿Cómo se percibe esa fe genuina en Dios? Simplificando, ¿Qué es la fe? La fe es poner en práctica las enseñanzas de Dios. La fe es poner en práctica aquello que conocemos de Dios. Por ejemplo: fe es creer en las promesas de Dios como ciertas y vivir de acuerdo a ellas. Ese entendimiento de la fe trae solidez a la vida cristiana. La fe no es un concepto abstracto, es un concepto eminentemente práctico. Todo el mundo tiene fe pero no todo el mundo tiene la fe que salva. La fe salvadora pone su confianza en las promesas del Dios eterno, mientras que la fe perdedora pone su confianza en el hombre mortal. La fe en Dios distingue al justo.

La segunda forma de actuar  que se distingue en el justo es su compromiso fiel y valiente ante la adversidad (Salmos 11:1b). No es fácil mantener el tipo en medio de una mayoría que vive lejos de Dios. La tentación de camuflarse entre ellos, el efecto del camaleón, es una lucha real y diaria. En el fondo a todos nos gusta pasar inadvertidos pero el justo se debe a su compromiso fiel y valiente con Dios. Ante el disparo del cazador o el sonido silbante de la flecha los pájaros huyen despavoridos. El justo, por el contrario, se mantiene firme ante el ruido ensordecedor de la multitud o la más delicada y sibilina manipulación de parte de aquellos que buscan desorientarlo. El compromiso fiel y valiente distingue al justo.

La tercera forma de actuación del justo es una conciencia de la necesidad  real del ser humano (Salmos 12:1). Todo a nuestro alrededor parece indicar que la necesidad es erradicar el hambre, la enfermedad, las desigualdades, el despilfarro, la corrupción… y todo ello solo son síntomas de una misma enfermedad: La humanidad necesita salvación. Esto lo sabe de primera mano el justo porque él mismo experimentó que sin Dios es imposible alcanzar lo bueno y lo verdadero. El problema no es algo externo al hombre, sino que el problema es el mismo hombre. El rey Midas tenía el don de convertir todo lo que tocaba en oro y el hombre tiene el don de convertir todo lo que toca en… poned la palabra vosotros. Un importante astrónomo, Martin Rees, dijo: “Las principales amenazas a la supervivencia de la existencia humana provienen ahora de la gente, y no de la naturaleza”. Con este panorama, una conciencia real de la necesidad de salvación del hombre distingue al justo.

Hay una cuestión más que distingue al justo y se resuelve contestando a la siguiente pregunta: Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? (Salmos 11:3). La respuesta está en la misma soberanía de Dios: El justo deja actuar a Dios. Dios es el Único que hará justicia porque Dios es el Único que puede hacerla. Pero no quiero adelantarme… Dejar actuar a Dios distingue al justo.

La fe o confianza en Dios junto a un  compromiso fiel y valiente, una conciencia real de la necesidad de salvación del hombre, y dejar actuar a Dios distingue al justo frente a la actuación del siguiente personaje.

¿Eres como el justo?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 15 de julio de 2017

Distinguiendo I

Hay cosas, circunstancias, actos e ideologías que huelen mal. He compuesto una frase jugando con las palabras sobre el siguiente asunto: La ideología de género. Me encantan las frases sabias e inteligentes de diferentes pensadores. Por ejemplo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios (Lucas 20:25). Admiro esa frase por dos cuestiones: Primero, la dijo Jesucristo y segundo, muestra que la justicia demanda que cada cual reciba lo que le pertenece. C. S. Lewis escribió esta magnífica frase: Todo lo que no es eterno está eternamente pasado de moda. Enseñándonos que lo eterno es lo que realmente trasciende o importa. El escritor Paulo Coelho nos aconseja: Intenta dormir 8 horas diarias por lo menos, 9 si eres feo. Sé que no pasaré a la posteridad por mi frase pero seguiré intentándolo.

La ideología de género
Genera una generación degenerada
¡Sin ningún género de dudas!

La ideología marxista hizo creer al mundo que para acabar con la injusticia, hay que acabar con las diferentes clases que componen la sociedad, es decir, ricos y pobres debían igualarse para alcanzar el ideal de justicia propuesto por Marx. Resultado: millones de muertos. La ideología nazi llevó a una nación entera a creer que para acabar con la injusticia social, había que exterminar a las razas inferiores en pro de la pureza de la raza aria. Resultado: millones de muertos. La ideología de género está llevando a la gran mayoría de la sociedad a creer que por medio de sus postulados se alcanzará la justicia social. El verdadero problema se halla, no en la lucha de clases, no en la lucha de razas, sino en la lucha de sexos. Hay que erradicar, por lo tanto, la desigualdad sexual porque es un error de la cultura. Eso nos traerá la justicia social tan deseada. Resultado: millones de muertos (por ejemplo: abortos).

Tengo una teoría: Cuando estas pestilentes ideologías se dan en la historia poco se puede hacer, excepto a nivel personal. La neutralidad no tiene cabida. O se está a favor o en contra. No hay término medio. Estamos obligados a conocer de qué van estas cuestiones, y máxime como cristianos que han de responder ante Dios. Como he dicho, poco se puede hacer, excepto a nivel personal, distinguiendo los extremos en lucha. Los Salmos 11 y 12 nos ayudan a reconocer las partes implicadas en la lucha ideológica que estamos viviendo.

En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro. (Salmos 11:1-7)

Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente; A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira. Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces. Tú, Jehová, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres. (Salmos 12:1-8)

Medita en ello.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 8 de julio de 2017

Quijotes y Sanchos

Hoy día cada cual tira de la manta para sí. Esta actitud denota claramente dos cuestiones: Todos somos egoístas y no hay nadie que nos ponga de acuerdo. No sé cuál de los dos problemas es mayor, solo sé que lo uno lleva a lo otro, como la pescadilla que se muerde su propia cola. Así vivimos, mordiéndonos a nosotros mismos. ¡Qué estupidez, oiga! Cuando todo el mundo tiene la razón, nadie la tiene porque todos están protegiendo su parte de la manta. Al igual que Sancho recibió un manteo por el no pagar de Don Quijote, nosotros recibimos lo mismo por las deudas de los que nos manejan a su gusto. Estas deudas trascienden lo económico, llegando a la injusticia y la falta de rectitud. Donde otros no han querido pagar por creerse alguien, los Don Quijotes, han quedado como deudores manteados, los Sanchos.

Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo. (2 Samuel 8:15)

Nos guste o no necesitamos personas que nos dirijan. Estas personas están obligadas a administrar justicia y equidad a todos por igual. David lo hizo de esa forma durante su reinado que duró cuarenta años. Aunque tuvo sus luces y sombras, David siempre reconoció sus errores y los subsanó lo mejor que pudo. Líderes como David son los que necesitamos. Líderes que impartan justicia y equidad sin mirar al poder, creencias y tendencias morales o amorales. Debo confesar que soy muy pesimista a que se encuentren esos líderes intachables en la época que vivimos. A los hechos me remito, aunque se haya convertido en un triste tópico decirlo.

¿Cuál fue el secreto de David? Su relación con Dios. De esa relación sacaba apoyo, fuerzas y dirección para cada empresa que tenía por delante. David sabía que Dios mismo lo había erigido como rey y que, por lo tanto, debía someterse a Su consejo. Sin Dios al mando la justicia y la equidad universal no es posible porque el hombre posee un entendimiento y conocimiento parcial de todo. Dios es el que ve las intenciones del corazón humano más profundas y oscuras. Vuelvo a reincidir en mi pesimismo vital: No hay nadie humano, ni lo habrá, que nos dirija con justicia y equidad a todos igualitariamente.

Mi pesimismo se basa en el hombre y sus pecados egoístas: Don Quijote se cree más inteligente que Sancho y Sancho se cree más cuerdo que Don Quijote. ¡Hay esperanza! Mi optimismo se basa en Jesucristo y Sus promesas de reinar con justicia y equidad. Cierto es que David reinó de esa forma por poco tiempo pero Jesús lo hará por la eternidad. ¡Ay de aquellos que no han creído en Sus promesas de salvación! Jesús impartió justicia y equidad eterna en la cruz al morir pagando por nuestros pecados a Su Padre. ¿¡Qué hemos cometido pecado!? Sí, hombre. Cada vez que somos injustos y faltos de rectitud con Dios y los demás hay pecado. Cree en Jesucristo y encontrarás la justicia y equidad que buscas.

Jesucristo: Justicia y Equidad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 1 de julio de 2017

Lo que me dé la Gana

Vivimos en una sociedad llena de contradicciones. Por un lado, están los abanderados de la ciencia que propugnan de forma intolerante, sí, intolerante, sus postulados sin la humildad suficiente para admitir que, con el tiempo, sus teorías cambian. Es que el “solo sé que no sé nada” de la condición humilde de la ciencia ya se ha perdido en nuestros días. Por otro lado, están los abanderados de los sentimientos que propugnan de forma intolerante, sí, intolerante, sus postulados basados en “no estoy contento con mi cuerpo”. El resultado de estos sentimientos es obvio: cada cual hace de su capa un sayo. ¿Ves la contradicción? Intentan derrocar al Cristianismo con su ciencia o lo intentan malograr con sus sentimientos. ¿No enseñan que lo científico es la verdad y lo demás patrañas? ¿Ahora la verdad es lo que se siente como verdad? Esto no es nuevo en la historia, y máxime cuando los ejemplos que tenemos a nivel social, educacional, religioso y gubernamental están claramente corrompidos. En la época bíblica de los Jueces de Israel pasaba lo mismo que hoy.

En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jueces 21:25)

Cuando no hay una guía clara, cada uno hace lo que le da la real gana. Lo mismo enseña Proverbios: Cuando la gente no acepta la dirección divina, se desenfrena. Pero el que obedece la ley es alegre (Proverbios 29:18). Cuando la sociedad saca a Dios de la ecuación, porque eso mismo es lo que programáticamente están haciendo, hay desenfreno y corrupción a todos los niveles. El bien y el mal son ridiculizados, la verdad y la mentira relativizadas, el amor y el odio emparentados… El pecado, aunque se haya institucionalizado y ya sea legal a los ojos humanos, sigue siendo pecado a los ojos de Dios.

Un día, todos daremos cuenta ante el Trono de Dios por nuestros actos. ¿Qué le dirás a Dios? ¿Cómo te defenderás delante del Dios Altísimo? ¡Dios, mi ciencia es más elevada que la tuya! ¡Necio!, te dirá, ¡Yo soy el creador! ¡Dios, te equivocaste con mi cuerpo! ¡Necio!, te dirá, ¡Yo te creé! No se trata, por mucho que te pese, hacer con la vida que Dios te regaló lo que te dé la gana, sino que tu obligación es buscar el para qué Dios te la regaló. Definitivamente, adherirse a la voluntad divina es infinitamente superior y más lógica que cualquiera ciencia humana o más placentera y más pura que cualquier tendencia sexual natural o impuesta.

Jesús vino para dar sentido a la vida de la humanidad. Él es el Rey Justo que estábamos esperando, Él es el Señor amoroso que deseábamos dirigiendo, Él es el Salvador que anhelábamos. Él solo acepta a pecadores que se arrepientan reconociendo que sus caminos les llevan al infierno. Él solo acepta a los que ponen su fe en Él, dejando a un lado su ciencia imperfecta y sus tendencias pecaminosas. La cruz que sufrió es el símbolo radical del amor de Dios por ti y por mí. Amigo, quizá en este mundo logres grandes cotas entre tus iguales por mantener tus pensamientos y pecados, pero en la eternidad serás desechado y olvidado por el que ahora te tiende Su mano amorosa: JESUCRISTO. La gloria de los hombres pasa, la gloria de Dios es eterna.

Dios pone las reglas.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 24 de junio de 2017

El Secreto del Éxito

“El secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho”. La frase anterior se atribuye al cómico Groucho Marx que con su sentido del humor mordaz y directo refleja lo que esta sociedad, en general, conceptúa como éxito: Parecer es ser. Es decir, la teatralidad o simulación tienen los mismos efectos exitosos que la genuina sinceridad y honestidad. Por lo tanto, si te falla una estrategia, puedes elegir la otra. Tristemente el camino de la mentira y la inmoralidad es por donde transitan muchos…

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8)

Las prisas son malas consejeras del éxito. Con demasiada frecuencia un ascenso rápido es símil de malas prácticas y la Biblia nos traza el camino a seguir para el éxito bien entendido: Hacer de la Palabra de Dios nuestra forma de expresión, nuestra meditación constante y nuestra práctica de vida. El resultado será el éxito o como lo expresa la Biblia: Prosperarás y todo te saldrá bien. Aquí aplicaría eso de “dime con quién andas y te diré quién eres” cambiándolo por “dime con quién te llenas y te diré quién eres”. Es muy fácil ser exitoso a la manera que nos prescribe la sociedad porque estamos inmersos en ella. Es muy difícil ser exitoso a la manera que nos aconseja la Palabra de Dios porque la gran mayoría la desconoce por completo.

Cuando Jesús vino a vivir entre nosotros nos mostró que Él era la Palabra de Dios hecha carne. Sí, la Palabra de Dios es una Persona y esa Persona es Cristo. Todo lo que Dios produce es vida y Su Palabra no iba a ser menos. El secreto del éxito, parafraseando el texto de nuestra meditación sería: Nunca se apartará de tu boca Jesucristo, sino que de día y de noche meditarás en Él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que Él ha dicho; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Si no se aparta de tu boca Jesucristo es que lo amas. Si meditas constantemente en Él serás sabio. Si pones en práctica Sus Palabras serás obediente. El resultado: Éxito como Dios manda. Jesús demanda de ti que lo ames, busques Su sabiduría y le obedezcas. No hay mayor éxito que ese en esta vida que nos catapulta a la eternidad con Dios.

RECUERDA: Jesús pagó por tus pecados en una cruz para que tuvieses oportunidad de éxito real. Mientras que Su sacrificio nos pareció un descalabro para Dios fue un éxito total. Todo el éxito de este mundo se apaga en la tumba. El que busca a Jesucristo tendrá éxito eterno.

¿Buscas tú a Jesucristo?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de junio de 2017

Rabiosa Actualidad

“Escrito está” es una de las frases conocidas de la Biblia. Con esa afirmación se quiere dar base y respuesta a determinadas cuestiones para aclararlas y determinar lo que Dios enseñó sobre diferentes asuntos. Jesús usó la expresión para recordar al pueblo, y al propio Satanás, las palabras vertidas en el Antiguo Testamento. La Biblia enseña la verdad de Dios, advierte sobre la maldad, aconseja cómo vivir y condena la injusticia, entre otros. La esencia del corazón humano cambió desde que pecó en Edén, por lo tanto, la Biblia es como el periódico que compramos hoy y que nos sumerge en la más rabiosa actualidad, enfrentándonos, a modo de espejo, con nuestro verdadero rostro.

No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. (Deuteronomio 16:19)

El libro de Deuteronomio se escribió aproximadamente en el 1410 antes de Cristo pero sigue estando de rabiosa actualidad. Dios da al pueblo Su Ley para que vivan conforme a lo recto y justo. Se me viene la imagen a la mente de una sesión del senado o el congreso donde se abra cada sesión con las palabras de Deuteronomio 16:19. Todos se ponen de pie como signo de respeto a la autoridad de la Palabra de Dios y el presidente de la cámara lee enfáticamente el texto: “No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. Afirmo que no vendría nada mal recordar, sesión tras sesión, a aquellos que nos dirigen estás palabras que recuerdan que se tuerce el derecho, todos no son iguales ante la ley, los pagos en “B” están a la orden del día y tanto sabios como justos pueden caer en las fauces del soborno. La Biblia está de rabiosa actualidad.

La tendencia del hombre está encaminada al mal desde que nace hasta que muere. Todos los estratos de nuestra sociedad dan fe de ello. Sí, parece ser más escandaloso cuando la corrupción nos golpea desde las altas cumbres, pero también nos golpea de igual forma desde las bajas laderas. En la Biblia queda claro que “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:10-11). Es por esa razón que Dios buscó al hombre por medio de Su Hijo Jesucristo. Estamos tan desesperadamente perdidos y corrompidos que no percibimos nuestra propia necesidad de salvación. A Dios gracias por Su amor que abrió el camino para poder ser restaurados. El sacrificio de Jesús en la cruz pagó por tus pecados y los míos. Ya Dios nos da Su favor, ya las puertas del cielo están abiertas para todos los que crean en Jesucristo.

La Biblia es actual.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de junio de 2017

El Mejor Deseo

Una de las cosas que recibimos de los demás con mayor agrado y felicidad es sus deseos de bienestar y protección hacia nosotros. Es como cuando vemos en la escena de una película a un padre proferir palabras de apoyo y ánimo a su hijo, afirmándole: “Estoy contigo para lo que pase porque te amo”. He de reconocer que ante escenas tan emotivas en muchas ocasiones los actores consiguen que fluyan lágrimas de mis ojos. De forma más profunda y real Dios pide a Aarón, y con ello a las nuevas generaciones de sacerdotes, que bendigan de forma especial a Su pueblo Israel, con las siguientes frases:

“Que el SEÑOR te bendiga y te proteja. Que el SEÑOR sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el SEÑOR te muestre su favor y te dé su paz”. (Números 6:24-26)

Examinando a vuelo de pájaro lo que conocemos como la bendición sacerdotal, en este caso tan especial, no es importante quien lo dice, sino de parte de quien viene. Es bueno siempre recibir de las personas que nos rodean y amamos sus mejores deseos de bendición. En este caso la bendición viene del corazón amoroso y misericordioso de Dios. El Ser más grande del universo, el Creador de todo lo que existe, incluyendonos a ti y a mí, desea bendecirnos, protegernos, sonreírnos, tener compasión de nosotros, favorecernos y darnos Su paz.

¿Por qué un Dios tan excelso quiere bendecirnos a tales extremos si le hemos fallado con nuestros pecados? Es sencillo de entender: Estamos necesitados de ser bendecidos porque de lo contrario viviremos vidas contrarias a los verdaderos deseos de bendición de Dios, es decir, no alcanzaremos Su bendición, Su protección, Su sonrisa, Su compasión, Su favor y Su paz. ¿De qué forma alcanzamos que Dios proclame Su bendición sobre nosotros? CREYENDO EN SU HIJO JESUCRISTO. La bendición tiene un nombre: JESUCRISTO quien pagó por nuestros pecados en una cruz para bendecirnos con la bendición más grande que el ser humano pueda recibir: SER PROCLAMADOS HIJOS DE DIOS. ¿Hay alguna bendición más grande? Por lo tanto, cree en Jesús y serás salvo.

Creer trae bendición.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de junio de 2017

Médiums y Espiritistas

Desde los albores de la humanidad el hombre ha recurrido a los poderes ocultos para conocer el futuro por medio de médiums y espiritistas. Desde entonces hasta el presente una caterva de ocultistas se han hecho famosos debido a los medios de comunicación que amplifican sus artes oscuras y ponen de manifiesto que, aunque el ser humano niega a Dios, no reniega de un mundo espiritual y busca su influjo en lo satánico, a sabiendas, es decir, voluntariosamente.

No te contamines al recurrir a los médiums o a los que consultan con los espíritus de los muertos. Yo soy el SEÑOR tu Dios. (Levítico 19:31)

La Biblia advierte a todos aquellos que se acercan a consultar a médiums y espiritistas que acabarán contaminándose. Todos los que preguntan o atienden los consejos de estos personajes infectados de lo oculto, médiums y espiritistas, acabarán pagando un precio muy alto por sus prácticas. Conozco un caso cercano en el cual los espíritus de las tinieblas le pidieron que matase a su hijo. En ese momento se le abrieron los ojos y buscó a Dios reconciliándose con Él. Parece ser que todo marcha bien y en un principio son seducidos como el burro que va detrás de una zanahoria. Más tarde esos espíritus satánicos van tomando el control de la persona incauta y se cobran un gran precio. A veces el propio suicidio de la persona al intentar escapar de sus fauces.

Hay un solo antídoto para escapar definitivamente de estos poderes de las tinieblas: JESUCRISTO. Él nos mostró cuál fue el propósito de vivir entre nosotros: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor (Lucas 4:18-19). Los que buscan a los médiums y espiritistas caen en la trampa satánica más elemental y se convierten en cautivos, ciegos y oprimidos. Pero Jesús, por medio de pagar sus delitos contra Dios por sus pecados, sufrió el castigo que nosotros merecíamos en una cruz para libertarnos del cautiverio, devolvernos la vista y liberarnos de la opresión de esos poderes que operan contra Dios mismo intentando llevar al infierno a todos aquellos que caen en sus dominios. Arrepiéntete de tus pecados, cree en Jesucristo y serás liberado de la angustia.

¡Huye!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 27 de mayo de 2017

Tan Fácil... Tan Difícil...

Lo fácil puede llegar a ser sorprendentemente difícil. Nos han educado para creer que para conseguir algo valioso hay que esforzarse sobre manera. Cierto es que para obtener logros que merezcan la pena hay que sudar la gota gorda, pues lo que se consigue por la vía rápida no se estima lo suficiente o se va por el retrete. Pero lo anterior es simple y exclusivamente el logro personal y humano sin contar con lo que tiene más valor: la vida. Sin la vida no hay logro que valga y aunque parezca de Perogrullo decirlo es una verdad mayúscula: Sin la vida que Dios nos ha regalado lo demás carece de significado y trascendencia.

Les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:30-31)

La salvación es una de esas cosas tan fáciles de obtener y sorprendentemente difícil de creer. Si lees el contexto del versículo que has leído arriba, te darás cuenta que el carcelero se dio cuenta de que algo milagroso estaba ocurriendo. Dios se estaba manifestando en su medio de trabajo, la cárcel. Ante tamaña evidencia preguntó desesperadamente, no por cuestiones vanas, sino que su pregunta dio en la clave del asunto: ¿Qué debo hacer para ser salvo? "Cree en el Señor Jesucristo", fue la sencilla respuesta que recibió.

Tan fácil… tan difícil… ¡Creer en el Señor Jesucristo! No creer en Buda, no creer en los millones de dioses hindúes, no creer en el humanismo, no creer en ti mismo… La salvación se obtiene por creer y creer en Jesucristo. Si crees cualquier otra cosa, por muy digna que parezca ser, estás condenado a ir al infierno cuando mueras. ¡Basta de trapos calientes, de frases bondadosas y vacías, basta de auto salvación! La salvación solo y exclusivamente se alcanza por medio de creer en Jesucristo. Lo demás no sirve. Tan fácil de adquirir… tan difícil de creer…

Recuerda, querido lector, las cuestiones importantes de la vida nos han sido regaladas. La salvación también es otro regalo que Dios quiere darte porque Jesucristo, con Su sacrificio en la cruz por ti y por mí, nos dio la oportunidad del perdón y la reconciliación con Dios. Déjame darte dos consejos y así podrás observar el milagro de Dios actuando en tu vida, como lo hizo con el carcelero de Filipos. Sal de la mole de hormigón en la que vive (si vives en una ciudad) y contempla la maravilla de la creación pues “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1). Consíguete una Biblia (hay muchas por internet) y léela pues “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105). En la naturaleza verás la grandeza de Dios y en la Biblia verás la grandeza de Su salvación por medio de Jesucristo.

Lo importante es un regalo de Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 20 de mayo de 2017

Ajuste de Cuentas

Las películas de gánsteres o cowboys definen lo que es un ajuste de cuentas violento muy bien. Es más, me pareciera que el concepto lo inventó Hollywood por medio de esas películas, donde la venganza era la norma, siempre que la injusticia se cernía sobre el protagonista. La justicia había de ser satisfecha por medio del ojo por ojo y diente por diente. Según uno de los amigos de Job, el más joven, Dios va a hacer lo mismo con los seres humanos: Cada quien recibirá según lo que haya hecho de manos de Dios, sea bueno o malo.

Porque él pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino. (Job 34:11)

Dios parece no estar de acuerdo con Eliú, el amigo joven de Job, y pregunta a Job: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? (Job 38:2). No fue suficiente la tunda dialéctica que recibió el justo Job de parte de sus tres amigos que vino a unirse un imberbe a la masacre. ¡Con amigos como estos para qué quiere usted enemigos, oiga! Si Dios tuviera que pagarnos conforme a nuestras obras y caminos lo llevaríamos claro, pues “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12). Claro, clarito lo tendríamos.

Dios no quiere pagarnos conforme a nuestros pecados. Dios no desea condenarnos. Jesús no caminó entre nosotros para señalarnos con un dedo acusador, aunque lo mereciésemos. Jesús no vino a condenarnos, sino a salvarnos: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Juan 3:17). Para eso debía ajustar las cuentas, pero no con nosotros, sino con Su Padre. Nuestro pecado requería un pago, una multa que pagar con la cual satisfacer el delito. El problema fue que para el ser humano caído en pecado, tal multa era impagable. Se necesitaba alguien sin pecado. Jesús fue ese alguien que nos sustituyó para que pudiéramos recibir el favor del Padre, Su Padre.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él  (Juan 3:17). Reiteró: Dios mandó a Su Hijo al mundo, todos nosotros, para ponerse a nuestro favor. En la cruz Cristo pagó todos los pecados de la humanidad sin dejar ninguno fuera, y esto satisfizo la justicia divina. ¡Ya no tenemos que ajustar las cuentas con Dios! Jesús lo hizo por nosotros. Da el siguiente paso y serás salvo: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa (Hechos 16:31). ¡CREE EN JESÚS! Una advertencia: El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18). Dios no condena, tú te condenas si no crees en Jesús. Tú mismo terminarás ajustándote las cuentas. 

Jesús lo hizo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 13 de mayo de 2017

Más Que Dios

La película Como Dios que presenta a un Jim Carrey asumiendo el rol de Dios que protagoniza Morgan Freeman es un intento, por parte del ser humano, de ser más que Dios. Todos, en algún momento, hemos pensado y creído firmemente que haríamos las cosas mejor que el mismo Dios si tuviésemos la sartén universal por el mango. Aunque la evidencia en nuestra contra sigue siendo incuestionable, muchos siguen creyendo que están haciendo más y mejor que Dios. “Soy bueno”, “no hago mal a nadie”, “no soy un asesino”…

¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo? (Job 4:17)

Uno de los amigos de Job lanza las anteriores preguntas comparando al hombre injusto con el Dios Justo y al hombre sucio con el Dios Limpio. No es que el hombre carezca de cierto grado de justicia o limpieza, es que comparado con Dios su justicia y limpieza son injusticia y suciedad. ¿Por qué? El salmista nos da la respuesta: Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; igual que las flores silvestres, florecemos y morimos (Salmos 103:15). Nuestra vida se marchita rápidamente y nuestro nacer, crecer y morir es en un abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo un ser tan efímero como el ser humano se atreve a jactarse de esa forma ante el eterno Dios?

Tú y yo vivimos a millones infinitos de años luz de Dios. No somos justos, no estamos limpios ante Él, por lo tanto, ¿cómo podremos acercarnos a ese Dios tan Justo y Santo? Por lo que nos toca, estamos perdidos en el infierno y no podemos hacer nada para escapar de ahí. Dios no puede tener amistad con personas que de forma tan soberbia piensan y actúan como si fuesen más que Dios. Jim Carrey se ve obligado a ir a Morgan Freeman para arreglar el desaguisado cósmico que ha causado por tomar el lugar de Dios. Querido lector, ¿harás lo mismo?

El evangelio es las buenas noticias de Dios para el hombre. El evangelio no es un concepto es la Persona de Jesucristo. Él no solo trajo la buena noticia, sino que, además, encarnó el mensaje al morir en nuestro lugar en una cruz en pago por nuestros desatinos o pecados a Dios. Sí, Dios requería que Su justicia fuese satisfecha, pues el delito ha de castigarse, y el castigo recayó sobre el Hijo de Dios para que tú y yo pudiésemos tener la oportunidad de salvarnos. La buena noticia es que todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros ya fueron perdonados por el sacrificio de Jesucristo. La única condición que hemos de cumplir para aprovechar la buena noticia es creer, creer en Jesucristo. Eso es la fe que nos salva, la fe en Jesucristo. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).

¡Cree!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!