Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 12 de diciembre de 2015

3. Navidad 2015: María

A María, una joven de Israel, se le presenta un ángel enviado por Dios, Gabriel, para darle una gran noticia que la dejó pasmada y miedosa. No todos los días se nos presenta un ángel enviado por Dios para mostrarnos lo que Dios mismo quiere de nosotros. No sé si te ha ocurrido a ti, pero yo nunca he recibido tal visita. Las visitas inesperadas traen sus sorpresas, y esta a todas luces, las trajo. Es por eso que las siguientes palabras del ángel Gabriel se gastaron en tranquilizar a María de su miedo.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lucas 1:30)

Gabriel conocía la debilidad humana del temor a lo desconocido y después de su famoso saludo “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28), la calma con el mensaje de paz que traía de parte de Dios. La responsabilidad de esta joven hebrea sería dar a luz al Hijo de Dios: Jesús. Ella en su vientre y con el milagro efectuado por el Espíritu Santo daría forma al cuerpo humano de Jesucristo. Por medio de la profecía dada siglos antes de este suceso todos esperaban al Mesías que lo libraría de sus pecados y haría la paz con Dios de una vez y para siempre.

El mensaje que recibió María de boca del ángel Gabriel fue el mismo que años después recibirían de Jesús: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3:2). Dios no está lejano y ha abierto una puerta que nos conduce a Él. Esa puerta es Jesucristo, Dios hecho ser humano. Al igual que María halló gracia ante los ojos de Dios, nosotros recibimos esa misma gracia por medio de Jesús. Esa es la gran noticia del evangelio: en Jesús hay Gracia y perdón para poder reconciliarnos con Dios.

Tu actitud, querido lector, debe ser, como lo hizo María, recibir el mensaje de Dios y afirmar: Hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). Tú has hallado Gracia delante de Dios, simplemente te resta usar para tu bien de ella. Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesús como tu único Salvador. Él traerá Gracia y Paz a tu vida. Rechazar el mensaje de Jesús te mantendrá enemistado con Dios permaneciendo en tu muerte espiritual, consecuencia de tus pecados. Ahora tienes delante de ti la oportunidad de tener paz con Dios por medio de Jesucristo, quien pagó por tus pecados en una cruz, y de esta forma cruenta hacer la paz con Dios en tu beneficio.

Aprovecha la oportunidad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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