Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 8 de octubre de 2016

Necesidades Reales

La película Como Dios, protagonizada por Jim Carrey, nos transporta a un hipotético caso en el cual Dios, Morgan Freeman, le cede su puesto a Carrey, Bruce Nolan en el film. Él intenta satisfacer las peticiones de todo el mundo literalmente y se mete en un lío de inmensas proporciones. Más allá de las necesidades superficiales que las personas tienen, como podrían ser el dinero o el estatus social, existen necesidades mucho más profundas que son las reales. ¿Si tuvieras la posibilidad de cubrir las necesidades de este mundo qué harías? ¿Lo mismo que Bruce?

La rectitud y la justicia son el cimiento de tu trono; el amor inagotable y la verdad van como séquito delante de ti. (Salmos 89:14)

Dios no cede su puesto a nadie. Es sano reconocer que somos seres limitados en comprensión y acción, y Él lo sabe. Por eso Dios solo hay uno y el resto es su creación. La altivez del ser humano, creado por Dios, le lleva a pensar que haría las cosas mejor que Él si tan solo tuviese su poder. Si nos acercamos a su trono, tal como lo haríamos ante nuestro rey en España, recibiríamos rectitud, justicia, amor y verdad. ¡Eso es lo que realmente necesitamos! Dicho con otros sinónimos: honradez, igualdad, cariño y realidad.

Las cuatro necesidades reales anteriores cubren todo lo que podamos desear o soñar. Necesitamos que Dios nos guie por un camino recto, que nos imparta su justicia por igual, que nos inunde con su amor genuino y que nos revele su verdad al corazón y a la mente. El caso es que ya ha hecho todo lo anterior, aunque algunos no se han dado cuenta aún. En Cristo hayamos rectitud porque no se halló pecado en Él; en Cristo encontramos justicia porque pagó por nuestros pecados sin que lo merezcamos; en Cristo se encuentra el amor puro que nadie puede darnos; en Cristo se halla la verdad que todos deseamos escuchar. Cree en Jesucristo y recibirás lo que tu alma anhela.

¿Qué puedes desear mejor que esto?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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