Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 24 de marzo de 2018

"Tuísmo"


Cierta campaña publicitaria nos incita al “yoísmo”. Por lo que intentan transmitir el “yoísmo” es la filosofía o manera de vivir despreocupadamente del resto del mundo para centrarse en uno mismo. Viniendo de la publicidad el eslogan puede parecer un simple juego de palabras ingenioso para vendernos su producto. El problema radica en que las palabras son cuestiones más serias y van ligadas al pensamiento de la época en que vivimos, caracterizada por el individualismo.

Querido lector, tu problema no es que te dedicas poco tiempo. Tu problema es que no dedicas tiempo a los demás. Mi admirado C. S. Lewis decía: “La humildad no es pensar menos de uno mismo sino pensar menos en uno mismo”. Las personas más felices que conozco viven el “tuísmo”. El “tuísmo” es la filosofía o manera de vivir dejando que otros se ocupen de ti mientras que tú te ocupas de otros. Eso tiene dos vertientes: confianza en que los demás se preocupan por ti y confianza de los demás en que te preocupas por ellos.

Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 20:28)

La Persona más grandiosa del universo vive el “tuísmo”. Jesucristo pensó y actuó en nuestro beneficio y no en el Suyo propio. Por esa razón sirvió y se entregó en rescate por muchos, entre ellos tú y yo. Ya estamos comenzando la Semana Santa que nos vuelve a recordar el sufrimiento de Cristo por los pecadores. Jesús no vino para que admirásemos ídolos de madera después de realizada Su obra de salvación en nuestro beneficio. Jesús no se está tomando un tiempo de “yoísmo” personal después de Su tremendo esfuerzo por ti y por mí. Jesús sigue trabajando para nuestro bien, porque Su bien más preciado son las personas por las que se sacrificó en una cruz: la humanidad. Reflexiona estos días en Su obra y pon tu fe en Cristo que es lo único que puedes hacer para salvarte del infernal “yoísmo” egoísta.

Practica el “tuísmo”.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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