Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Revolution

Estoy “enganchado” a la serie televisiva Revolution. El argumento es bastante sencillo y la trama se mueve en un mundo en el cual la energía eléctrica ha dejado de estar disponible por medio de un gran apagón mundial y solamente unos pocos saben cómo ponerla nuevamente en marcha y al servicio de la humanidad. Por lo que se ha visto hasta el momento el apagón es el resultado de la decisión de unos pocos. Quien tenga la luz se hará con el poder.


¿Te imaginas un mundo donde la electricidad no exista? Esto no nos debe de sorprender pues otras épocas de la historia de la humanidad han carecido de esta fuente de energía. Lo realmente impactante es haber disfrutado de la electricidad y de pronto carecer de ella. ¿Cómo sería en estos momentos nuestro mundo tan dependiente de ella? Las privaciones de comodidades, informativas, higiénicas y en todos los órdenes ¿nos llevaría al caos o la humanidad saldría a flote como en las mejores producciones cinematográficas?


Cierto es que somos una sociedad dependiente en muchos niveles. Dependemos de que el estado preserve el estatus quo, que nuestro jefe esté contento con nosotros, que siempre nos acompañe la salud, que el trabajo no nos falte, que nuestros seres queridos siempre estén ahí, que no nos fallen los amigos… y no tenemos en cuenta que un día pueda producirse el gran apagón. Querido lector, ¿en qué estás poniendo la confianza? Quizá descansas en la política, quizá en la religión, quizá en la filosofía, quizá en la ciencia, quizá en tu valía, o quizá en tus logros. Solo tú sabes dónde tienes el asidero que te hace sentir seguro pero un día se producirá el apagón ¿estás preparado?

Pero el camino de los malvados es como la más densa oscuridad; ¡ni siquiera saben con qué tropiezan! (Proverbios 4:19)

La falta de luz puede provocar caídas, así de sencillo y así de doloroso. ¿Sabes dónde o con qué estás tropezando? Este proverbio trata de advertirnos del hecho de que la senda por donde andas puede ser como la más negra oscuridad de ser contado con los malvados. Los malvados en la Biblia son aquellos que no viven de acuerdo con la ley de Dios. Estas personas viven según sus propios dictámenes y a veces hasta se disfrazan diciendo que tienen fe en un creador a su imagen y semejanza, es decir, ellos ponen las reglas a Dios y no Dios es el que pone las reglas. Absurdo a todas luces (nunca mejor dicho) pues no saben con qué tropiezan.

¿Cómo contrarrestar el apagón? El mismo escritor de Proverbios nos da la respuesta. Pon especial atención a las palabras en negrita.


Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a quienes las hallan; son la salud del cuerpo. Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Aleja de tu boca la perversidad; aparta de tus labios las palabras corruptas. Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti. Endereza las sendas por donde andas; allana todos tus caminos. No te desvíes ni a diestra ni a siniestra; apártate de la maldad. (Proverbios 4:20-27)




“No hay más ciego que el que no quiere ver”. Si persistes en vivir la vida a tu forma y manera sin contar con Dios vives en la oscuridad y únicamente vendrás si das cabida al mensaje del evangelio. Jesús puede encender la más negra oscuridad provocada por tus pecados.



En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (Juan 1:4-5)

Jesús ha vencido a las tinieblas por medio de sacrificarse en una cruz, poniéndose en nuestro lugar y pagando así por nuestros pecados. Si esto no lo entiendes es que vives en el gran apagón espiritual. Es más, si esto no provoca en ti un deseo de conocer más profundamente sobre Jesucristo y lo que Él hizo por ti, seguirás viviendo en maldad, separado de Dios. Por tanto, arrepiéntete de tus pecados, cree en Jesús y serás perdonado. Solamente Jesús puede liberarte de las ataduras que te esclavizan para llegar a ser libre de verdad.


Quiera Dios que hayas encontrado aquí el sitio donde encontraste la verdadera luz que hay en Cristo. Indaga, investiga, lee la Biblia, pídele a Dios que te ilumine. Él lo hará porque quiere salvarte de la muerte eterna que será el gran apagón definitivo que te dejará fuera del Cielo si no pones remedio aquí en la tierra.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12)

Recíbele hoy, cree en Cristo y serás hijo de Dios plenamente. Has tuyo el canto del salmista cuando entonaba:

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. (Salmos 119:105)

Jesús es mi luz.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

1 comentario:

  1. Dios les bendiga grandemente, les dejo un afectuoso saludo desde mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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