Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 22 de febrero de 2014

Rueda de Repuesto

¡Pinché! Me bajo del coche. Tomo el gato. Quito la rueda pinchada y coloco la rueda de repuesto. Continúo mi camino hasta que nuevamente necesite la rueda de repuesto. Mientras tanto me olvido de ella. Así es Dios para millones de personas: solamente la “rueda de repuesto” por si acaso lo demás falla.


Muchos no se consideran ateos sino creyentes en algo. “Algo debe haber”, dicen. Hasta confiesan que Dios les ha concedido algunas peticiones en tiempos de angustia. Luego, como si de una rueda de repuesto se tratase, olvidan al Dios que los bendijo y continúan con sus vidas como si tal cosa.


Él (Dios) hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. (Mateo 5:45b)


Dios bendice a todos porque desea mostrar su amor por nosotros, Su creación especial. ¡Dios te ama, querido lector! Para todos brilla el mismo sol y para todos las nubes destilan corrientes de agua. ¡Qué bendición es Dios! Seguro que alguna vez has vislumbrado ese amor de Dios por ti por medio de algo inesperado, milagroso… pero después te olvidaste hasta la siguiente ocasión que necesitaste la “rueda de repuesto”. Lamentable.


Dios no es una rueda de repuesto. Él es el Creador de todo y merece nuestra devoción y obediencia. Dios no nos desechó en el Edén cuando pecamos reponiéndonos por otra “rueda” en mejor estado, sino que hizo lo indecible por repararnos porque Dios tiene un plan para cada vida, incluyendo la tuya, estimado internauta.


Lo que a veces has podido observar del mundo espiritual son solo sombras de algo mucho más grande y real. Únicamente vez sombras porque tienes que ponerte a cuentas con Dios por causa de tu pecado. La Biblia, que es la Palabra de Dios, dice: Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). No entrarás en el Cielo por tu pecado.


Dios ha provisto el escape ideal para que puedas entrar en el Cielo: Jesucristo, Su Hijo. En la cruz Cristo pagó la deuda que debías a Dios Padre por tu pecado. Desde ese momento tienes la gran ocasión de ser amigo de Dios, es decir, ser lo que Dios mismo había ideado para ti: un hijo que camina junto a Él.


Si deseas con tu mente y corazón caminar seguro con Dios debes reconocer tus pecados y arrepentirte de ellos. Cree en Jesús como Señor y Salvador y pon la fe en la obra que vino a hacer en tu defensa como algo totalmente suficiente para llevarte al Cielo. Nunca te defraudará, nunca te abandonará y siempre te cuidará.


Amigo, si sigues usando a Dios como “rueda de repuesto”, vas errado.  Dios no se deja manipular porque Él es el dueño y Señor de todo. Él pone las reglas en esta relación entre los hombres y Él. Esta bendita relación está basada en el amor, el perdón y la fe. Si no tienes amor por Él, si no has pedido perdón por tus pecados y aún menos depositado tu fe en Cristo, estás en serios problemas cuando te presentes ante Dios, en el día del juicio. La buena noticia es que todavía estás a tiempo de salvarte.

Jesucristo debe ser el piloto de tu vida, no la rueda de repuesto.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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