Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 4 de julio de 2015

Fe VII: Fe en el Sacramentalismo

Esta es la séptima entrega del interesante librito ¿Tendré la fe correcta? Del ministerio RBC. ¿Qué fe sigues?

5. FE EN EL SACRAMENTALISMO

Un quinto objeto de fe para un número cada vez mayor de personas es el sacramentalismo. Estas personas creen que al participar en una serie de rituales religiosos reciben la gracia de Dios. Hablan de los sacramentos como «símbolos visibles de la gracia invisible». El sacramentalismo surgió en la Edad Media y fue desarrollado por los escolásticos. Tomás de Aquino dijo que los sacramentos tienen virtud en sí mismos. Por tanto, son vistos como canales de gracia y son administrados por un sacerdote. El participante recibe justicia cuando los usa.

LOS SIETE SACRAMENTOS

1. El bautismo: se piensa que es la puerta al reino de Dios y a los demás sacramentos.

2. La confirmación: se piensa que completa lo que el bautismo empieza y que confiere gracia con una fuerza cada vez mayor.

3. La eucaristía: se cree que confiere el alimento de la vida espiritual en el cuerpo y la sangre de Cristo.

4. La penitencia: se dice que quita la culpa del pecado diario así como el bautismo quita la culpa del pecado original.

5. La extrema unción: se dice que sana el alma de pecados que no son remitidos por la penitencia.

6. El sacerdocio: se dice que da a una persona el poder para administrar los sacramentos.

7. El matrimonio: se piensa que hace perpetua la unión entre un hombre y una mujer y la pone en armonía con la imagen de Cristo y la Iglesia.

La Iglesia ha practicado desde hace mucho tiempo dos ordenanzas: el bautismo y la Cena del Señor, como lo ordena la Biblia. Probablemente era inevitable que por error algunos dieran a estas ordenanzas el mismo poder espiritual que tiene la Palabra de Dios escrita. La Iglesia Católica Romana les dio una fuerza sacramental y añadió otras cinco: la confirmación, la penitencia, la extrema unción, el sacerdocio y el matrimonio.

Sin embargo, la Biblia nos enseña que la salvación es sólo por gracia por medio de la fe. Pablo declaró:

«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1).

Además escribió:

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8,9).

La idea de que los sacramentos nos transmiten la gracia de Dios no se halla en el Nuevo Testamento. El bautismo se presenta claramente como símbolo de nuestra unión con Jesucristo por medio de la fe (Romanos 6:1-5), y la Cena del Señor es sencillamente un recordatorio (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:23-34).


¿Qué dice la Biblia?

Los siguientes versículos muestran que la fe en el sacramentalismo es una fe equivocada:

« ¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? —dice el SEÑOR—. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace. ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas; ¡no soporto que con su adoración me ofendan! Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar. Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé, pues tienen las manos llenas de sangre.  (Isaías 1:11-15)

 ¿De qué me sirve este incienso que llega de Sabá, o la caña dulce de un país lejano? Sus holocaustos no me gustan; sus sacrificios no me agradan.» (Jeremías 6:20)

 Me han ofrecido sacrificios y ofrendas, y se han comido la carne, pero eso a mí no me agrada. Voy ahora a tomar en cuenta sus perversidades, y castigaré sus pecados; ¡y tendrán que regresar a Egipto! (Oseas 8:13)

 Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios. (Marcos 12:33)[1]

El sacramentalismo te esclaviza.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!



[1] Varios autores, ¿Tendré la fe correcta?, Ministerios RBC, Grand Rapids, Michigan 2007

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