Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 18 de julio de 2015

Fe IX: Fe en el Yo

Novena entrega del interesante librito ¿Tendré la fe correcta? Del ministerio RBC. ¿Cuál es tu fe?

7. FE EN EL YO

Una séptima fe errada para la gente de hoy es una amplia categoría que se puede denominar «el yo». Puede tener varias etiquetas distintas: «pensamiento positivo», «pensamiento sobre la posibilidad», «pensamiento de la Nueva Era», o «sanidad holística».



Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. (Mateo 16:24)

Triste es decirlo, pero algunas personas que afirman ser evangélicas han caído en alguna forma de «yoísmo». Aunque se refieren a un Dios personal en vez de a un Dios impersonal o fuerza que todo lo llena, parecen abogar por el mismo método de llegar a ese Dios. Nos dicen que podemos usar la fuerza de nuestro intelecto, con ayuda divina, para eliminar todos los pensamientos negativos de nuestras mentes. Dicen que los pensamientos opresores del pecado y el mal arruinan nuestra autoestima y nos llevan a fracasar. Un popular portavoz de ese grupo escribió:

Creo que lo más destructivo que se ha hecho a la personalidad humana, y por ende, contraproducente a la empresa evangélica, en nombre de Cristo y bajo el estandarte del cristianismo, es la estrategia a menudo ruda, grosera y no cristiana de intentar hacer que la gente sea consciente de su condición perdida y pecaminosa (revista Time, marzo de 1985, p. 70).

La influencia de este hombre está muy extendida. Muchas personas lo están siguiendo y están predicando un evangelio de riqueza, prosperidad y éxito. Al centrar sus pensamientos en lo positivo y obligarse a eliminar todo pensamiento negativo, se esfuerzan por alcanzar una felicidad personal y espiritual a través del éxito. La Palabra de Dios nos muestra claramente que la fe que se pone en esos objetos terminará aplastada por las piedras del desengaño y la desesperación.

Puede que no se den cuenta, pero en realidad, el objeto de su fe es su propio poder para negar lo negativo. Hablan de la oración como una llave que abre poderes desconocidos que residen dentro de ellos. Hacen hincapié en la necesidad de la autoestima, y ven el pensamiento positivo y la oración positiva como medios por medio de los cuales pueden manipular a Dios para que les conceda el éxito.

Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores (1ª Timoteo 1:15)

¡Qué contrario a la enseñanza de la Biblia! Pablo instruyó a todos los cristianos a estimar «cada uno a los demás como superiores a él mismo» (Filipenses 2:3). Recordó a Timoteo que «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15). Toda forma de creencia en el yo —desde el panteísmo de la Nueva Era al pseudoevangélico pensamiento positivo—representa una fe que no agrada a Dios.

¿Qué dice la Biblia?

Los siguientes versículos muestran que la fe en el yo es una fe errada:

No te jactes de ti mismo; que sean otros los que te alaben. (Proverbios 27:2)

En efecto, todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor. Doce meses después, mientras daba un paseo por la terraza del palacio real de Babilonia, exclamó: « ¡Miren la gran Babilonia que he construido como capital del reino! ¡La he construido con mi gran poder, para mi propia honra!» No había terminado de hablar cuando, desde el cielo, se escuchó una voz que decía: «Éste es el decreto en cuanto a ti, rey Nabucodonosor. Tu autoridad real se te ha quitado. Serás apartado de la gente y vivirás entre los animales salvajes; comerás pasto como el ganado, y siete años transcurrirán hasta que reconozcas que el Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere.» Y al instante se cumplió lo anunciado a Nabucodonosor. Lo separaron de la gente, y comió pasto como el ganado. Su cuerpo se empapó con el rocío del cielo, y hasta el pelo y las uñas le crecieron como plumas y garras de águila. Pasado ese tiempo yo, Nabucodonosor, elevé los ojos al cielo, y recobré el juicio. Entonces alabé al Altísimo; honré y glorifiqué al que vive para siempre: Su dominio es eterno; su reino permanece para siempre. Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos. Recobré el juicio, y al momento me fueron devueltos la honra, el esplendor y la gloria de mi reino. Mis consejeros y cortesanos vinieron a buscarme, y me fue devuelto el trono. ¡Llegué a ser más poderoso que antes! Por eso yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey del cielo, porque siempre procede con rectitud y justicia, y es capaz de humillar a los soberbios. (Daniel 4:28-37)

Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. (Mateo 16:24)

Todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Lucas 14:11)

El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. (Juan 12:25)

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. (Romanos 12:3)

Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo. (1 Corintios 10:24)

Más bien, «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor». Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo sino aquel a quien recomienda el Señor. (2 Corintios 10:17-18)

Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas! (2 Timoteo 3:1-5)[1]

El yoísmo es un mal "royo".

¡QUE DIOS TE BENDIGA!




[1] Varios autores, ¿Tendré la fe correcta?, Ministerios RBC, Grand Rapids, Michigan 2007

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