Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Para Esto He Venido

No tendría ningún sentido para mí escribir semana tras semana en este blog si no es para predicar o trasmitir o otros el mensaje del evangelio de Jesucristo. Las cifras no me importan. Lo que me importa es que semana a semana alguien lee sobre el evangelio en este blog. Eso para mí es recompensa suficiente para seguir, una fuente de ánimo y motivación. Estoy plenamente convencido que lo mejor que puedo hacer por los demás es escribirles o hablarles del evangelio que predicó Jesucristo. Él me ha trasformado a mí y puede hacerlo contigo, querido lector.

Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. (Marcos 1:38)

PARA ESTO HE VENIDO. Jesús tenía un sentido de misión absolutamente claro. Él no vino a perder el tiempo en lo insustancial, Él vino a predicar Su evangelio de salvación a todos, sin distinción. En el mismo instante que Él dejaba Su mensaje en un lugar, se iba a otro lugar colindante, y así abarcó lo que Su misión requería. Jesús es el Dios Misionero, es decir, el Dios que nos busca para darnos a conocer que hay esperanza de salvación.

El mensaje del evangelio de Jesucristo es Jesucristo mismo. De esa forma Jesús se lo revela a la mujer samaritana junto al pozo: Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. (Juan 4:26). A este entendimiento hay que llegar para ser salvo: Jesús es el evangelio. Por lo tanto, en Él tienes que creer y a Él debes seguir. No hay otro camino hacia el Cielo. La garantía de que Jesús encarna el evangelio la tenemos en la evidencia de Su martirio en beneficio de nosotros. Él vino a salvar lo que se había perdido y lo hizo pagando el precio del rescate por nuestros delitos y pecados, en una cruz. Jesús ha sido el único que ha podido decir con autoridad “Yo soy, el que habla contigo”.

Pido a Dios que revele a tu mente y corazón esta verdad para que entiendas y tomes la feliz decisión de seguir a Jesús por el resto de tus días. Yo, por mi parte, he cumplido humildemente con “para esto he venido”, imitando en lo que puedo a mi Señor Jesús.

Jesús te habla.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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