Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 13 de febrero de 2016

Paradoja y Lógica

A veces recibimos, lógicamente, lo que merecemos. Otras veces, paradójicamente, recibimos lo que no merecemos. Me pondré hoy un poco filosófico por los términos y conceptos, lo sé. Espero que me entendáis. LA LÓGICA DE DIOS ES UNA PARADOJA PARA NOSOTROS. Dicho de otra forma: lo que Dios hace por nosotros es contradictorio.


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

Nosotros pecamos contra Dios, pero Él reaccionó de forma contraria a lo que merecíamos: nos amó ofreciendo a Su Hijo en pago por nuestros pecados contra Él.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. (Juan 3:17)

Merecíamos la condenación, pero el propósito divino fue salvarnos, no condenarnos. Jesús nunca condenó a ninguna persona.
Otro concepto filosófico: LA LÓGICA PARA NOSOTROS ES SIMPLE

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:18)

Creer o no creer “that is the question”. Es sencillo y simple: crees en Jesús, eres salvo; no crees en Jesús, estás condenado. Es decir, tú mismo debes tomar partido porque Dios ya dio el primer paso regalándote la oportunidad de escapar de la condenación eterna. Así de sencillo… así de simple.

Simplificando: Creer = Salvación; No creer = Condenación

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. (Juan 3:19)

Jesús es la Luz que vino al mundo y muchos lo rechazaron, es decir, no creyeron en Jesús y Sus Buenas Nuevas de Salvación, el Evangelio. Este rechazo puso una vez más de manifiesto la maldad que hay en el corazón del hombre.

Simplificando: Jesús vino + Los hombres amaron sus pecados + sus obras eran malas = Condenación

Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. (Juan 3:20)

Hacer lo malo es aborrecer a la Luz, Jesús. El que hace lo malo huye de la luz con el fin de guardar su secreto vergonzoso. A nadie le gusta que le digan “tú eres malo”, ya que todos, según sus varas de medir, se ven buenos. Dios tiene un estándar de bondad, y es Cristo. Quizá seamos mejor que nuestro vecino pero inferiores a Jesucristo, seguro. Así que sabemos, por nuestras conciencias, que no superamos la vara de medir de Dios.

Simplificando: El malo = al que aborrece la Luz y no se acerca a la Luz para no pasar vergüenza

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:21)

Para vivir en la Luz es necesario practicar la Verdad, y la Luz y la Verdad son Jesucristo. Los que creemos en Jesús ya somos salvos y practicamos la Verdad, para que se vea claramente que hemos hecho Su Voluntad en obediencia a Dios. Hemos decidido ceñirnos a Su parecer y no al nuestro, obedeciéndole para manifestar Su gloria. Dios nos salvó por medio de Jesucristo dándonos lo que no merecíamos, Su amor y salvación. Los que hemos creído en Jesús somos salvos y la demostración es nuestra obediencia a Dios.

¿Obedeces a Dios?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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