Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 16 de julio de 2016

Caminante No Hay Camino

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un recital poético. Pude constatar que aunque la mayoría de las personas reniegan abiertamente de la idea de Dios y una posible salvación, el poeta en sus momentos íntimos, anhela al Dios que se revela en la Biblia. Me imagino que en la soledad igualmente las personas anhelan a ese Dios. Todos tienen a su dios. Una de las poesías que recitaron apuntaba a esa verdad. Decía algo así como “Me voy a hacer un dios a mi conveniencia”. Ese es el dios que más prolifera en cada rincón.

El recital estaba dedicado en su mayoría a la figura de Antonio Machado. Se dio un repaso a su vida y obra. Igualmente pude observar la incoherencia de pensamiento en su poética. Por un lado, escribió:



¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Aclarando su preferencia de un Jesús vivo y no del Jesús muerto que es la preferencia del pueblo sin entendimiento. Por otro lado, salió de su pluma lo contrario:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Si el primer poema trajo luz y esperanza, este último nos deja huérfanos de ella. Cierto es que los caminos del hombre son devastadores y en ese sentido no hay camino para la esperanza. La poética bíblica lo expresa así:

Todos se desviaron,
a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno,
no hay ni siquiera uno.
(Romanos 3:12)

Todos nos salimos del camino trazado por Dios haciendo lo que nos venía en gana. Eso se llama pecado y el resultado fue la muerte o, lo que es lo mismo, la separación eterna de Dios. La Biblia, pura poética de Dios, no se queda en la desesperanza existencial. La Palabra de Dios nos regala la esperanza.

Jesús le dijo:
Yo soy el camino,
y la verdad,
y la vida;
nadie viene al Padre,
sino por mí.
(Juan 14:6)
¡Hay esperanza! ¡Hay un camino! No es un concepto, no es un trazo en la tierra, es JESUCRISTO. Él pago en una cruz por nuestros pecados y de esta forma darnos libre acceso al cielo. Arrepiéntete y cree en Jesús porque aún existe la oportunidad de salvación. Mañana puede que no encuentres al Jesús vivo y el camino sea quitado.

Caminante hay camino, es Jesús.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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