sábado, 14 de septiembre de 2019

Ovejas Entre Lobos


Los lobos trabajan en manada pues realmente son cobardes. Se ceban de su presa, no porque haya sido una incauta, sino por el poder de la masa. No es de extrañar que en tribus ancestrales el poder del colectivo derive en el deterioro físico o el suicidio del maldecido por el chamán. En la actualidad lo llamamos mobbing, si es en el trabajo o bullying, si se produce en la escuela. Habida cuenta de ello dan los medios de comunicación. De una forma o de otra todos hemos sufrido poco o mucho de la presión del grupo. Ser bajitos, gorditos, gafitas, pecositos, tartamuditos u otros “defectos” a los ojos de los “normales” han supuesto verdaderos calvarios.
He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. (Mateo 10:16)
Jesús, el buen pastor, hace algo inusual e irresponsable para el rol protector del pastor: ¡manda a Sus ovejas a ser devoradas por lobos! Sólo les ayuda con dos consejos: prudencia y sencillez. El ejemplo han de tomarlo de la escurridiza serpiente y la inofensiva paloma. Esto no quiere decir que el cristiano es un cobarde o que no preserve su fe. Lo que Jesús trata de enseñarnos es a ser sabios conociendo las intenciones del corazón y defendiendo nuestra fe con amor y paciencia. Jesús conoce el corazón de todos aquellos que no le aman e instruye a Sus hijos para que no pierdan de vista esa verdad. Jesús no fue un cobarde y acabó amorosamente Su obra aunque anduvo entre lobos, por lo tanto, el cristiano no debe ser cobarde y finalizar su obra.

Querido lector, ser cristiano es vivir en el punto de mira de lobos que acechan en busca del más mínimo indicio de fragilidad para atacar y destruir en manada. Así lo hicieron con Jesucristo y lo siguen haciendo. Al que vino a morir por ellos y al que los amó pagando por sus pecados, lo mataron. No lo masacraron por descuido del Señor, Él vino a dar Su vida conscientemente. Lo mataron traicioneramente porque no tenían argumentos para tal fechoría. Para confusión de ellos, Jesús resucitó en cumplimiento de las profecías y de la voluntad de Dios dejando el camino libre para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3.16).

No nos moverán.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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