sábado, 21 de diciembre de 2019

Prepara Tu Navidad III: No Hay Excusas


La gran mayoría corre de acá para allá, como si se fuese a acabar el mundo, en Navidad. Preparan regalos, notas de felicitación, comilonas, paseos para ver las luces de Navidad, etc. Tristemente el mensaje navideño se ha olvidado entre mazapanes y alcohol, entre luces y consumo. Lo paradójico del asunto es que de esa gran mayoría de estresados hay muchos que confiesan que la Navidad los deprime. Por consiguiente, tratan de pasar por ella imitando a la masa o mostrando su rechazo. Claro está que la mano que mece la cuna tiene como prioridad tenernos ocupados en consumir frenéticamente a cada momento. Han plagiado ciertas características de la Navidad real para engañar a la multitud de incautos. Es, ni más ni menos, que una argucia diabólica.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. (Lucas 1:17)

Ser engañados, seguir a la masa, hacer oídos sordos, etc., no son excusas para hacerse el sueco ante la verdadera Navidad, aquella que todos conocen e intentan acallar. Dios proveyó información veraz y abundante para que cualquier excusa, por muy fundada que pareciera, quedase sin consistencia. Juan el Bautista fue ejemplo de ello. Él fue enviado delante de Jesucristo para recordar al pueblo la venida del Mesías, para preparar corazones dispuestos cuando Jesucristo apareciese en escena. Por desgracia, la gran mayoría, como tantas veces, lo rechazo. ¿Estás tú entre ellos? Esta semana, conversando con alguien, le aconsejé que invitara a Jesús a la cena de Navidad porque Su nacimiento es lo que celebramos. Me dijo que nunca lo había pensado así y que lo iba a hacer. Noté que lo había captado como un ritual místico más y le comenté que no era ningún ritual mágico sino una experiencia personal que transforma las vidas. En eso se ha convertido la Navidad, en superchería, en rituales y costumbres vacías de contenido y sentido.

Preparar tu Navidad es disponer tu corazón a Jesús. Preparar tu Navidad es arrepentirte ante Dios de tus pecados, que son muchos y llevaron a Cristo a la cruz para librarte de la muerte y el juicio que penden sobre ti. Preparar tu Navidad es estar dispuesto a seguir a Jesús antes que a nadie, obedeciendo Sus órdenes. El mensaje navideño es fácil de entender: salvación al que cree y condenación al incrédulo. ¿En qué grupo estás tú. Ya no tienes excusas. El mensaje ha sido anunciado. Sólo la desidia, seguir a la masa o, en resumidas cuentas, tú incredulidad, son tus verdaderas razones para desdeñar a Jesucristo. Otras excusas no hay.

Ante Jesús no hay excusas.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

1 comentario:

  1. Amén!!! que Dios siga siendo el centro de la Navidad y de nuestras vidas, es lo único que merece la pena.

    ResponderEliminar