Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 17 de agosto de 2013

La Puerta

Si queremos acceder a cualquier lugar hay que traspasar una puerta. Una vez que la hemos rebasado podemos ir a los diferentes sitios que hay después de la puerta de entrada. Sería antinatural colarse en el sitio por una ventana o un butrón en la pared. Seguro que de esta forma nos tomarían por ladrones. Las personas que no tienen nada que temer entran en los lugares por la zona destinada a ello: la puerta.
Hay diferentes tipos de puertas: grandes, pequeñas, de madera, de hierro, de cristal, automáticas, giratorias… Existen puertas que solamente tienen el hueco rectangular, sin nada que impida el libre paso.
Jesús se compara con una puerta y su función.

De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:1-10)



En esa época los pastores ejercían de puerta en el redil, es decir, se interponían entre el exterior y el interior del redil ubicándose en el marco de la puerta. Ninguna oveja podía salir y ningún lobo podía entrar. De esta forma las ovejas estaban a salvo de todos los peligros que las pudieran acechar.


Jesús denuncia poniendo en evidencia a todos los que le precedieron queriendo usurpar su puesto como Pastor y Puerta de las ovejas. Lo terrible es que hoy día siguen existiendo muchos usurpadores que están engañando a las ovejas. ¿A qué usurpadores me estoy refiriendo?

·         La religión

·         La evolución

·         Las riquezas



Muchos van por la vida cumpliendo normas religiosas para ganarse el Cielo. Ellos creen que la puerta para su salvación es vivir enclaustrado entre paredes legalistas.


De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. (Juan 10:1)


Jesús aclara el tema explicando que el que quiere entrar por otro sitio es ladrón y salteador. Esto son los que intentan canjearse el Cielo por medio de ritos religiosos de todo tipo.



Otros se inventan su propia puerta seudocientífica,  la evolución, para tener la justificación de vivir como les plazca.

Pero al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. (Juan 10:5)

Ellos son los extraños, los que reniegan de la fe en Dios. Los que pretenden colocarse un manto de ciencia y explicarlo todo. La ciencia está muy lejos de explicarlo todo ya que el ser humano tiene capacidad de amar y es un ser moral que busca la justicia y la paz. Esto la ciencia no lo puede cuantificar por medios matemáticos ni leyes universales. Es la parte de Dios que tenemos los humanos.




El tercer grupo está empeñado por acumular riquezas como la puerta por la que al entrar hallará la felicidad. Lo cierto es que un día todo lo que hayas atesorado se quedará aquí y nada te servirá para poder entrar por la puerta del Cielo.


Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:9-10)

Jesús aclara las ideas de los que no lo entendían: ÉL ES LA PUERTA. Si quieres ser salvo e ir al Cielo debes dejar atrás la religiosidad, la falsa ciencia evolutiva y las riquezas vanas. Solo hay una puerta de entrada a la salvación y es Cristo. Hay hallaras pastos, es decir, alimentos y vida abundante que es mucho más que riquezas que se pudren, ciencia que te engaña o religión que te ahoga con sus demandas.


¿Cómo entras por Jesús? Creyendo en Él con tu mente y corazón y arrepintiéndote de tus pecados. Jesús vino a establecer la comunión que habíamos roto con el Padre por culpa de desobedecerle. Todo delito debe ser satisfecho ante la ley y Jesús fue, por amor a nosotros, el que nos sustituyó en la Cruz. Allí nos correspondía estar a ti y a mí. Si crees y te arrepientes de tus pecados el Padre te recibe como hijo de pleno derecho y tendrás libre acceso al Cielo por haber traspasado la Puerta correcta: Cristo.

Sobre la humanidad pende un juicio sumario cuyo Juez es Dios. Un día no muy lejano Dios juzgará a los que no han creído en Sus Palabras siguiendo en sus pecados, y los echará en el infierno que es un lugar donde eternamente te estás consumiendo. Un lugar donde ya se acaba toda esperanza pues Dios no está. Un lugar cuya puerta se cerrará y no podrás salir jamás.

Deja de entrar por la puerta equivocada.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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