Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 24 de agosto de 2013

Sin Excusas

¡Cuando no te gusta algo te sobran las excusas! Esta frase nos muestra que ante ciertas evidencias podemos llegar a ser muy ingeniosos y armar toda una serie de argumentos en contra, con tal de no tener que rendir, no ayudar, o simplemente, no creer. Las creencias son tan dispares como a veces disparatadas. Al igual que de gustos vino un barco lleno y se fue vacío, las excusas vinieron en otro barco, y se fue igualmente vacío.

Los niños tienen, quizá, la mayor fama de poner excusas siempre. ¡Mamá no me gusta la comida que has hecho hoy! ¡No tengo tiempo de hacer los deberes! ¡Hoy no iré al cole. Me duele el dedo pequeño del pie derecho! ¡Se me olvidó sacar la basura! Y otras excusas que los padres experimentados oyen día tras día de la boca de sus hijos, actores de primera fila en eso de excusarse.



El problema es cuando la evidencia es tan grande que las excusas son, a todas luces, un simple escapismo. Nos escapamos de tener que contestar abiertamente alguna cuestión. Nos escapamos por no reconocer que desconocemos un tema en concreto. Los hombres casados somos unos expertos en poner excusas de por qué no hemos tirado aún la basura, después de tres días de ruegos y peticiones por parte de nuestras desesperadas esposas.

Excusas, excusas, y más excusas…

Porque las cosas invisibles de Él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. (Romanos 1:20)

Hay tanta evidencia dejada por Dios de Sí mismo en la naturaleza que hasta el más grande ateo, no tiene argumentos sólidos y fiables para excusarse, como consecuencia de lo que sus ojos y sentidos perciben. Así que este texto bíblico nos está mostrando que la razón hace que entendamos al Dios Creador del Universo.
Cada elemento que hay sobre mi escritorio me habla de que hubo alguien que lo inventó o reprodujo. Si sigo mirando hacia otros lugares de mi cueva (oficina casera) sigo reconociendo objetos que han sido elaborados e ideados por otras personas. Un libro, una impresora, un CD, diferentes lápices y bolígrafos… A mi izquierda tengo dos notitas escritas por mi amada esposa con frases románticas, una con forma de corazón y otra con forma de hoja que han sido recortadas por ella con todo su esmero para mí.


El pensamiento natural de todos nosotros, lo primero que pensamos cuando vemos algo que tiene orden y utilidad, es que ha sido inventado por alguien. Lo mismo pasa con la naturaleza, la percibimos y en lo íntimo sabemos que hubo Alguien que “inventó” lo que ven nuestros ojos, tocan nuestras manos, huele nuestro olfato…


Somos seres morales. No estamos compuestos solamente por reacciones químicas, somos algo más. Tenemos sentimientos, aspiraciones, sentido del bien y del mal, tenemos capacidad de elección. ¿De dónde nos viene este aspecto sustancial de cada vida humana? Si otorgamos hasta el más ínfimo invento a un inventor, ¿por qué nos empeñamos en no reconocer al que nos inventó? Si no vemos ni un atisbo de azar en un lápiz, ¿por qué vemos azar en nosotros si somos infinitamente más complejos que un lápiz? No hay excusas porque todo habla de un Dios Creador.

Otra cuestión bien distinta es que queramos ceder ante las evidencias y aceptar de buen grado la dirección del Dios que se nos revela por medio de Su Creación. Lo paradójico es que a Dios no le importa tanto tu respuesta, sino lo que más le importa es revelarse a ti. El orden natural es que Dios primero se revela al hombre y después el hombre responde a Dios. La respuesta del hombre podrá ser positiva: creer, o negativa: no creer. Pero la verdad de la inexcusabilidad del hombre frente a los hechos creativos de Dios, que lo revelan a nosotros, es aplastante.

En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (Hebreos 11:6)

La fe es certeza y convicción de lo que se espera y de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Es una respuesta natural tener fe en aquello de lo cual tenemos certeza y convicción. La certeza que puedes tener es que Dios se ha revelado por medio de Su Creación hablándote en palabras que puedes entender perfectamente, por eso no tienes excusa. Puedes estar convencido de que el Dios que está detrás de la naturaleza existe por lo que ves y palpas a tu alrededor.



La última revelación de Dios al ser humano es por medio del evangelio. El evangelio es la más grande expresión de amor de Dios por el ser humano. El evangelio es muy sencillo de explicar y entender:




Dios creó un mundo perfecto donde tenía una amistad profunda con el hombre. La Biblia narra como Dios se paseaba con el hombre por el Huerto del Edén, diariamente. El ser humano se reveló contra Dios desobedeciéndolo, y pecó. De esta forma rompió su amistad con el Creador. El pecado es un delito y como tal debe ser pagado. Al igual que la justicia demanda que la infracción sea satisfecha, la Justicia de Dios también demanda que Su Justicia sea satisfecha. Él infractor está obligado a pagar su delito. El delito fue haber desobedecido las leyes divinas.


Quizá pensemos que somos buenos porque no hemos matado, o no hemos robado, o cualquier otra cosa. Pero ser bueno depende de con quién nos comparamos. Si nos comparamos con un asesino a lo mejor salimos ganando, si nos comparamos con un ladrón quizá salgamos bien parados. Si nos comparamos con Cristo todos salimos perdiendo pues Él fue el único que nunca pecó infringiendo las reglas de Dios.

Si eres como Cristo, es decir perfecto, no te preocupes: vas al Cielo y entrarás por la puerta grande. Pero si no eres como Cristo y más bien eres como el común de los mortales, estás en serios problemas: no entrarás en el Cielo.


Cristo vino a solucionarnos el problema. Él bajó del Cielo, se hizo de carne y hueso y pagó el precio de nuestros pecados, muriendo en una cruz y resucitando al tercer día. Imagínate por unos instantes que estás acusado por haber cometido un gran delito. Eres culpable y debes ir a la cárcel. El juez está a punto de sentenciarte justamente pero en ese momento aparece alguien que ha decidido sustituirte y pagar el delito por ti. Eso es lo que hizo Cristo pagando a Dios Padre por tus pecados contra Él.


¿Qué debes hacer ante tal muestra del amor de Jesús por ti? Cree en Jesucristo como tu Salvador y Señor. Arrepiéntete de los pecados que te han mantenido alejado de Dios durante toda tu vida y Dios te perdonará, recibiéndote en Su familia, como hijo.

La Creación y Cristo son las evidencias. No te excuses.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

3 comentarios:

  1. Anónimo25.8.13

    Hola, soy tu amigo, el de siempre, el que te va a hacer posible que tengas amigos hasta en el infierno, jejeje...

    Es evidente que hay un Creador. Lo que no está nada claro es el parecido entre el Creador y el que relata la biblia,quien "vió (Dios) que todo lo que había creado era bueno" y luego la creación se corrompe. ¿No era buena? Tal vez lo era hasta que dejó de serlo, y para remediarlo, manda el diluvio y se carga infinidad de animales inocentes. Pero salva a ocho (pensando "con ocho basta"), cuya descendencia se está encargando de destruír de verdad la creación... Todo muy inteligente y bien planteado. ¿De verdad crees que el dios de la biblia es el Creador? YO, NO.

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  2. Anónimo25.8.13

    La segunda parte también es severa: "El ser humano se reveló contra Dios desobedeciéndolo, y pecó. De esta forma rompió su amistad con el Creador". Todo porque la tal Eva se comió una manzana!! Pero si tu libro dice que si los padres comen las uvas verdes, los hijos no tendrán la dentera. Entonces... alguien miente.

    Si no es suficiente, vamos con la tercera parte: El juez justo permite y consiente un sacrificio humano. Un sacrificio macabro, sangriento y horrendo por el bien de la humanidad que ha pecado, pero que no ha pecado porque la que pecó fué la tal Eva... Esto de los sacrificios humanos viene de antiguo, cuando le pide a Abram que sacrifique a su hijo (otro paripé), cuando permite y consiente el sacrificio de la hija de Jefté por su propio padre (si esto no es mala leche, que venga Dios y lo vea)... ¿De verdad crees en esta clase de dios? YO, NO.

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  3. Anónimo25.8.13

    Y por último, dices que "La Creación y Cristo son las evidencias"... La Creación sí es la evidencia de un Creador, pero Cristo, ¿de qué es evidencia?

    Y eso de "Dios te perdonará, recibiéndote en Su familia, como hijo". ¿Cuál es la "familia" de Dios, ¿tu iglesia? Jejejeje, perdona que me ría, no lo tomes como una descortesía, ... Te adelanto que si la tal familia es tu iglesia YO NO QUIERO PERTENECER A ELLA.

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