Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 17 de mayo de 2014

Inquina

Según el diccionario de la Real Academia Española inquina es aversión y mala voluntad. Eso es lo que hemos podido constatar en los actos detestables de las presuntas asesinas, hasta el momento, de la presidenta de la Diputación de León y líder del PP de la región, Isabel Carrasco. La inquina es odio que lleva a una acción negativa. La inquina es un pensamiento de mal hacia otra persona que da a luz los más aberrantes engendros. ¿Qué decir de los cientos de miles de esclavos por tener un tono de piel diferente? ¿Qué decir de la inquina rastrera de Hitler asesinando en aras de la pureza aria? ¿Qué decir de los cristianos que hoy pierden sus vidas por la aversión de fanáticos? Inquina: aversión y mala voluntad.


La Biblia registra el primer asesinato de la historia. Caín mató a su hermano Abel por la inquina que acumuló debido a que Abel obtuvo el beneplácito de Dios. Caín ofreció una ofrenda a Dios con mala voluntad y Abel de forma sincera y amorosa. Lee atentamente este relato y no pierdas puntada.

Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Dios he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Dios. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Dios dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Dios dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Dios: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le respondió Dios: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Dios puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. (Génesis 4:1-15)

Cada vez que odiamos tenemos pensamientos negativos de venganza contra el otro. Por suerte no todos llegamos a dar rienda suelta a nuestra inquina pero Jesucristo dejó el listón muy alto en cuanto al límite de nuestros pensamientos insanos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo 5:21-22)


En resumen, el enojo y el menosprecio son iguales de condenables que el más vil asesinato. ¿Por qué? Porque todo comienza por el pensamiento. Jesús nos está enseñando que cada vez que nos enojamos o despreciamos a alguien es como si lo matásemos. ¿Exagerado? Inquina: aversión y mala voluntad. Por lo tanto, querido lector, que Dios controle la maldad que pueda haber en nuestros pensamientos para que nunca tengamos que arrepentirnos de nuestros malos hechos.


Jesús murió por causa de nuestras malas acciones. Él pagó con Su vida la deuda que teníamos con Dios para que pudiésemos ser eternamente salvos. Parece fácil odiar en estos tiempos de crisis donde algunos alzan la voz para aplaudir el asesinato por la espalda de Isabel Carrasco. ¡Qué triste! Algunos también se alegraron de la muerte de Jesucristo pero se llevaron un chasco cuando se dieron cuenta de que solamente facilitaron los planes de Dios. La inquina con la cual le trataron se mudó en amor por Jesús para aquellos que entendieron quién era Él. El ladrón que acompañó a Jesús en la Cruz le pidió clemencia, el soldado que le vio morir clavado reconoció que Cristo realmente era Hijo de Dios, el apóstol Pablo pasó de ser el perseguidor con más inquina de la historia del cristianismo temprano para transformarse en el mayor mensajero de las buenas noticias de salvación para nosotros, el mundo no judío… yo pasé del infierno al Cielo porque me di cuenta de quién es Jesús, el Hijo de Dios.


Solo me resta aconsejarte encarecidamente que te arrepientas de tus pecados, los confieses a Dios y creas en Jesús. Dios te perdonará porque para esto vino Cristo poniéndose en tu lugar. Si sigues de largo ante tamaña propuesta del amor de Dios serás como Caín que no recibió su merecido castigo en esta tierra porque Dios se reservó el derecho a ajusticiarlo en la otra vida, si no se arrepintió en esta.

Cambia la inquina por bendición.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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