Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 3 de mayo de 2014

El Jefe

El reality show −telerrealidad− americano “El Jefe” nos muestra como el jefe de una empresa se hace pasar por empleado de la misma para observar de primera mano las deficiencias y virtudes del personal contratado y las carencias que puedan existir en logística y atención al cliente. Al final se reúne con cada persona que ha tenido la oportunidad de trabajar para alabar su gestión en el desempeño de su labor y agasajarla con dinero, ayudas al estudio u otros bienes. Los empleados que no son eficientes reciben un buen rasca polvos en pago por su incompetencia que puede acabar en pérdida del puesto de trabajo.

Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. (Mateo 21:33-41)

El jefe de la viña de esta historia confió el cuidado de esta a unos labriegos. El jefe mandó a otros empleados para que hicieran una labor administrativa y los labradores asesinaron a los empleados. Nuevamente el jefe mandó más empleados y sufrieron el mismo destino que los primeros, la muerte a manos de tales elementos. Decide mandar a su heredero pero también halla la muerte como los anteriores empleados. Cuando el jefe vuelva hará justicia por los asesinatos cometidos por los malvados, destituyéndolos sin piedad.


Esta parábola apunta claramente a Jesucristo. El Padre nos arrendó Su creación para que disfrutásemos de ella y la administrásemos coherentemente, pero decidimos ir por libre, y matamos a todo aquel que el Padre enviaba con la meta de alertarnos del pecado que supone apartarnos de la voluntad de Dios. Al final, como último recurso, envió a Su Hijo, y también lo asesinamos de la forma más cruel y sanguinaria. Lo paradójico de esta historia es la voluntariedad y el amor. El Padre entregó a Su Hijo por amor a nosotros y el Hijo se dio voluntariamente por amor al Padre. Inaudito, pero cierto.


Un día, no muy lejano ya, Jesús volverá como Jefe poniendo a cada cual en su sitio. Bendecirá a unos, los que lo amaron de verdad y maldecirá a los que continuaron odiándolo, siendo indiferentes a Su Persona o, simplemente, lo rechazaron. Para estos está preparado el infierno, lugar donde no hay punto de retorno. Lo que has sembrado en tu vida recogerás en el infierno. Quizá suene a novelesco pero créeme, querido lector, la realidad supera a la ficción infinitamente ya que describir tamaño lugar es muy difícil y siempre nos quedaremos cortos.


La buena noticia es que aún estás a tiempo de convertirte en un buen empleado, aprobado por el Jefe. Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo como tu Salvador personal. Él dará a tu vida el sentido para el que fuiste creado: servir al mejor Jefe que pueda existir, Dios. En Dios no hay paro, el sueldo son tesoros celestiales que no se corrompen y vida para disfrutar genuinamente de todas Sus bendiciones.

Jesús es el Jefe.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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