Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 24 de enero de 2015

Todo

La leche materna, según los entendidos, es el alimento más completo que existe. Me imagino que será porque posee todos los nutrientes necesarios para el desarrollo óptimo del bebé. La leche materna es equilibrada en todos los aspectos, aportando todos los minerales, vitaminas y proteínas que un cuerpo en crecimiento requiere. La leche materna lo tiene TODO, TODO, TODO… Pero ese alimento tan completo nos dura solamente el periodo de lactancia. Conocí un caso de un niño que con más de un año seguía encaramado al seno de la madre… ¡Chupando de la teta!... Nunca mejor dicho. La palabra que describe esa escena es inmadurez. Cuando crecemos necesitamos usar de diferentes alimentos para abastecer al cuerpo de todo lo necesario para su buen funcionamiento. Podemos pecar por exceso o por defecto cuando intentamos nutrirnos adecuadamente.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. (Eclesiastés 12:13)

Salomón expone la conclusión a la que ha llegado después de su experiencia en todos los campos del saber y la práctica sobre todo lo que el hombre necesita poner en práctica en esta vida. Simplemente dos cosas: TEMER A DIOS Y GUARDAR SUS MANDAMIENTOS. Al igual que la leche materna tiene todos los complementos para un crecimiento saludable, llevar a cabo estos dos consejos nos traerá una vida plena y llena de sentido. Ese es el todo del hombre, según el experimentado Salomón, cuando llegó al crepúsculo de su vida.

Jesús, el Hijo de Dios y Dios mismo, se nos presenta como el todo del hombre. Con este fin Él mismo se define como Pan, Luz, Pastor, Camino, Vida, Agua, etc. De esta forma obtenemos en una sola Persona todo lo necesario para poder tener una vida completa, tanto física como espiritual. Yo diría que espíritu sano, cuerpo sano. Eso es lo que nos ofrece Jesús por medio de depositar nuestra fe en Su Persona y reconciliarnos con Su Padre arrepintiéndonos de todos nuestros pecados. Haciendo lo anterior, es decir, arrepentirnos y creer con fe en Jesucristo, es como ponemos en práctica el temer a Dios y guardar Sus mandamientos. Creo que es sencillo de entender pero difícil de conciliar con nuestras formas de vida.

La mayoría de las personas, quizá sea tu caso, viven de espaldas a Dios. No cuentan con Él para nada. De esa forma carecen de una vida plena tanto física como espiritual. Jesús es mi todo, al punto que no imagino la vida sin Él. Él dio todo por ti y por mí: bajó del Cielo, caminó entre nosotros, entregó Su vida en una cruz para salvarnos de la muerte eterna… puso toda la carne en el asador. ¡Amo a Jesús! No lo puedo evitar. Jesús es el todo del hombre porque es lo que tú y yo necesitamos para desarrollarnos según Su plan soberano.

Amigo lector, Jesús tiene todo lo que necesitas para llevarte al Cielo. Cuídate de la desnutrición que sufres por alimentarte de los afanes vacíos que este mundo te ofrece y ven a Jesús. No seas terco, deja ese trabajo para las mulas y comienza a tomar del alimento que Jesús quiere compartir contigo. Durante las próximas semanas desgranaré cada una de las metáforas que Jesús usa para describirse. Será un viaje muy nutritivo.

¡Ojo! Andas desnutrido.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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