Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 5 de mayo de 2012

El Tesoro Escondido


Hay un tesoro escondido que buscar. No lo puedes comprar con joyas y alhajas. Los títulos académicos que hayas obtenido no te van a ayudar a descubrirlo. Tu categoría social, rico o pobre, te pueden hasta cegar, malogrando así el mayor hallazgo de tu vida.

¿Te has sentido alguna vez como los grandes exploradores en busca de nuevas fronteras, nuevas metas y descubrimientos? ¿Qué estarías dispuesto a dar si descubrieras la fórmula de la vida eterna? Lee la siguiente historia relatada por Jesús:


Además, el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44)

El Reino de los Cielos es el tesoro escondido. El secreto ha quedado desvelado rápidamente. Permíteme, querido lector, que vaya desgranando las palabras de Jesús.

  • Un tesoro escondido en un campo:


El Reino de los Cielos, como vemos, es el tesoro. Es interesante ver que está escondido, es decir, que a simple vista no se puede ver. El tesoro se halla frente a nosotros pero está velado para nuestros ojos. El campo se refiere al mundo donde vivimos.

  • El cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo:


A veces los mayores hallazgos son fruto de la casualidad. Le pasó a Colón al descubrir América. Buscaba un camino para el continente asiático (Las Indias como la llamaban los europeos de la época) y se encontró con algo nuevo. Quizá ni siquiera te estés planteando en tu vida grandes inquietudes en cuanto al significado de la misma aquí. Quizá no sientes la necesidad de hallar nada. Eso da igual. El caso es que este hombre de la historia, tal vez sin esperarlo, halla el tesoro y lo esconde. Lo esconde para que no se vuelva a perder y nadie pueda robárselo.

  •  Y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo:


Es tal el impacto que causa el descubrimiento que deja el tesoro a buen recaudo y con gran alegría vende todo lo que tiene y compra ese campo. Hoy, y siempre se les ha llamado locos a los que actúan de esta forma. El personaje de la historia lo tiene tan claro que no duda en pagar el coste necesario: TODO LO QUE TIENE.


¿Qué el Reino de los Cielos?

Es el lugar donde el mismo Dios está. Él gobierna con AMOR y JUSTICIA.

Es el lugar donde están todos los que han creído por fe en que Jesús pagó por sus pecados para salvarlos de la muerte eterna.

Es el lugar donde ya no habrá muerte, lloro, angustias, tristezas, enfermedad, avaricia y todo lo que tenga que ver con el pecado, que es todo aquello que nos separa de Dios porque le desagrada profundamente, desaparecerán.

Es el lugar donde impera la Luz, que es Cristo. Las tiniebla, la oscuridad no tiene cabida en el Reino de los Cielos.


Amigo, ¿Qué es lo que tienes para poder comprar el Reino de los Cielos?
NADA.


Al principio lo comenté. Familia, títulos, condición social, etc., no  pueden comprar el Reino de los Cielos. No hay nada que puedas hacer para comprarlo. Es tan grande el tesoro, es tan valioso que ni tú ni yo, aunque vivamos un trillón de años, podríamos con la hipoteca. Estas si que son malas noticias.







Y te preguntarás, ¿cómo es que el hombre de la historia sí pudo comprar el tesoro? Realmente te habrás dado cuenta de que no compró el tesoro sino el campo que contenía el tesoro. Y es que el tesoro es gratuito. Esto es una buenísima noticia. Lo costoso para nosotros es estar a la altura de lo que hay que hacer de nuestra parte para poder pertenecer al Reino de los Cielos. Este hombre se quedó sin nada para poder disfrutar del tesoro.



¿QUÉ PUEDES HACER TÚ PARA DISFRUTAR EL TESORO?

Lo más valioso que tienes eres tú mismo. A Él no le interesan tus riquezas. Él tiene todas las que quiera. Es más, el oro y la plata que nosotros podamos atesorar, la inventó Él. Tus títulos no le impresionan lo más mínimo. Dios tiene un Nombre que es sobre todo nombre: Él es el Creador, es el Ser más grande que hay. NO HAY OTRO COMO DIOS EN TODO EL UNIVERSO. Dios mandó a su Hijo Jesucristo a pagar para que pudieras encontrar el tesoro que hay detrás del Reino de los Cielos. ¿Te das cuenta, estimado lector, porqué es tan valioso el tesoro e impagable? DIOS DIO A SU HIJO POR AMOR A TI.



Lo que debes hacer para formar parte del tesoro es reconocer que has pecado haciendo lo malo delante de Dios y arrepentirte. Si eres de los que dice que no ha pecado, medita unos segundos y dime si alguna vez mentiste, odiaste, calumniaste, criticaste, adulteraste de hecho o pensamiento, fuiste avaricioso y un largo etc. de pecados que tu conciencia te recrimina y de los cuales no puedes huir. Pídele a Dios que te abra el corazón y la mente para entender. Habla con Dios en este mismo momento. Puedes utilizar las siguientes palabras o las tuyas mismas.

Dios me gustaría formar parte de tu Reino. Reconozco que soy un pecador y estoy dispuesto a pagar el costo y me arrepiento de mis pecados que toda la vida me han separado de Ti. Entiendo lo que has hecho al mandar a Jesús a pagar el precio por poder yo disfrutar de vida eterna el tu Reino. Perdóname y ayúdame a caminar junto a Ti. En el Nombre de Jesús. Amén.

Si te has arrepentido de tus pecados, con fe, eres un nuevo hijo de Dios. Eres un recién nacido a las cosas de Dios y necesitas nutrirte. Unos consejos: lee la Biblia. El mensaje que has recibido está en ella. Reúnete en tu ciudad o pueblo con personas, que como tú, se han arrepentido de sus pecados y aprenden juntas con amor. Te puedo poner en contacto con alguna Iglesia.

Si por el contrario has dejado pasar la oportunidad estás poniendo tu vida en peligro y mi consejo es que huyas del juicio de Dios y de una muerte segura, física y espiritual. El tesoro sigue a tu alcance. Reflexiona y pídele a Dios que te aclare las ideas. Mientras hay vida, como dice el dicho, hay esperanza. La muerte acaba con toda esperanza.



Otro ejemplo sencillo en vídeo de lo que quiero explicarte:


El gran asunto no es encontrar el tesoro, 
sino darse cuenta del valor que tiene el tesoro.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!


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