Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 2 de abril de 2016

Todos Tienen Su Fe

Todos tienen su fe En despertarse cuando van a dormir, en que recibirán su sueldo al siguiente mes, en que aprobarán los exámenes después de finalizados, en que no les sucederá nada malo en el trascurso del día… Todos usan su fe, o lo que es lo mismo, tienen esperanza en lo que son, confían en lo que tienen, se alegran en lo que lograrán. Fe es confianza en que todo saldrá de acuerdo al guión que establecemos para nuestras vidas. Esa fe es terrenal y morirá con nosotros. Nos puede llevar a la cúspide pero no sirve para ganar la aceptación de Dios. El siguiente pasaje bíblico nos dice qué es la fe que nos catapulta al cielo.

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)

La fe es la garantía de lo que esperamos (sabemos lo que esperamos): Nuestra salvación en Cristo. La fe es una prueba de lo que no vemos (sabemos lo que no vemos): Nuestra salvación en Cristo. Por lo tanto, LA FE QUE SALVA ES LA PUESTA EN JESÚS porque solo Jesús salva. Cuando crees con fe en Jesús muchas cosas suceden y para que estas cosas sucedan hay que reconocer nuestra situación de pecado ante Dios porque todos tenemos…

La mancha imborrable: el pecado
El pecado nos separa de Dios, no podemos limpiarlo nosotros mismos, no puede quitarla ningún ser humano. Solo Jesús puede borrar la mancha que ha dejado en cada uno de nosotros el pecado. Solo Jesús puede perdonar nuestros pecados.



Ahora que he creído…
Mis pecados han sido perdonados por la fe en Cristo. Desde el momento en que confié en Cristo, Dios perdonó mis pecados. El perdón es posible porque Cristo murió en la cruz ya que Dios hizo que Jesús pagara la deuda de mis pecados. Jesús me compró porque dio Su vida por mí en la cruz. Cristo limpió mis pecados por su muerte y todo el que pone su fe en Jesús, recibe el beneficio del perdón

El perdón divino es completo, final y un acto de la gracia de Dios
Perdón completo: Dios promete que nunca más se acordará de mis pecados: Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades (Hebreos 8:12). Perdón final: Todo blanco: Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1:18). Todo perdonado: Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados (Colosenses 2:13). Perdón por Gracia: No por mis méritos sino por los méritos de Cristo son perdonados mis pecados: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios (Efesios 2:8).

Ahora no tengo que sentirme agobiado por el peso de la carga de mi pecado
Antes éramos esclavos del pecado: Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia (Romanos 6:20). Ahora somos libres en Cristo: Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Juan 8:36). Cualquier persona que viene a Cristo por la fe, recibe ese perdón completo, final y por gracia. Ahora que he creído Él ha limpiado mis pecados, soy libre en Cristo y mi obligación y mi gozo es obedecerle a Él.

Pon tu fe en Jesús.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

Extraído del libro AHORA QUE HE CREÏDO, E. L. Carballosa

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