sábado, 2 de junio de 2018

Angustia Vital


Combatir lo que se pudiera llamar “angustia vital” es la lucha diaria que las personas tienen. Esa angustia vital es la que hace que se sientan inseguras e infelices. Quizá pille de sorpresa escuchar a personas, que lo han conseguido todo en sus proyectos o empresas, hablar sobre sus momentos de angustia y cómo los combaten para seguir adelante. Es un acto de humilde coherencia reconocer que todos hemos pasado por momentos de desazón y que algunos siempre viven en una angustia que no cesa. Algo no marcha bien cuando, a pesar de buscar paz, los fantasmas vuelven para angustiar una y otra vez.

¿Qué métodos usan las personas para quitar la pesada carga de su angustia? Unos caminan o hacen deporte exhaustivo, otros viajan al fin del mundo si hace falta, hay algunos que se buscan a sí mismos, para otros el alcohol o las drogas son su liberación, unos se toman en serio su parte espiritual intentando llenarla… En fin, se intenta llenar la vida de experiencias placenteras que los llevan a sentir que están unidos a un propósito valioso. Todos tienen escrito en su ADN que deben hacer algo para amortiguar su angustia vital aunque la experiencia les haga vivir en círculos: angustia-remedio-angustia-remedio… Trapitos calientes que sirven para poco.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:28-30)

La solución a nuestra angustia vital no se encuentra en tomar placebos sino en recurrir a la profilaxis adecuada. Jesús está llamando a personas cansadas, a los que realmente han probado todo y han experimentado que han fracasado. El Señor llama a esta clase de “fracasados” para darles descanso. Si ese no es tu caso, puedes dejar ya de seguir leyendo…aún te queda un trecho para entender lo que Jesús está diciéndote. La imagen del yugo, que es lo que se pone en el cuello de los bueyes para arar juntos, nos anima a caminar junto a Él para aprender que es manso y humilde de forma real. La promesa para los que viven angustiados y comienzan a vivir junto a Él es descanso porque no nos impone las cargas de esta sociedad corrupta hasta la médula.

El pecado ha malogrado todo y en muchas ocasiones produce la angustia. La conciencia nos dicta algo pero no sabemos descifrarlo porque no hay sensibilidad que nos haga darnos cuenta del pecado. Cristo vino a traernos una conciencia del pecado y que entendiésemos que estamos separados de Dios por nuestra condición pecaminosa. La buena noticia es que Jesucristo se sacrificó en la cruz por ti y por mí para librarnos de nuestros pecados. Si realmente estás cansado de tus pecados ven a Jesús arrepintiéndote de ellos. Te dará descanso.

La angustia es un toque de atención.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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